Jesús quiere pasar tiempo con vos

La oración personal, silenciosa, discreta, parece ser el camino para encontrarse con Jesús.

 
Jesús quiere pasar tiempo con vos

Nuestra vida de fe necesita de intimidad con Jesús, no podemos amar y seguir a quien no conocemos, he aquí que Él mismo tome a sus más cercanos y los lleve consigo a distintos lugares: al desierto, a la otra orilla, a la sinagoga, etc. Quiere tener un tiempo a solas con ellos y sabe que ellos necesitan estar con él para crecer en la fe. 


Así ocurre en cualquier relación, entre dos personas que persiguen el proyecto de un noviazgo, o entre amigos, incluso entre conocidos cercanos, buscamos siempre entrar un poquito más allá de lo que vemos del otro a modo de carta de presentación, la confianza es esencial en cualquier relación entre personas. Esa misma que Pedro tuvo en Jesús ante la enfermedad de su suegra, bastó que se acercara a ella, el amor de Dios traspasó los límites de lo físico y fue fuente de sanación. 


Dios quiere entablar con cada uno de nosotros una relación así: íntima, cercana, concreta, en la que podamos compartir todo con él sabiendo que en su Hijo él se entregó completamente a cada uno de nosotros. La oración personal, silenciosa, discreta, parece ser el camino para encontrarse con Jesús, un espacio en el que nos mostramos tal cual somos a aquel que nos ama sin más y en el que nos dejamos amar por él. 


¿Cuántas veces aun en el vacío del dolor, en el sin-sentido de algunas situaciones hemos experimentado el amor de Dios que está a nuestro lado? Aun en aquellos en los que todo parecía caerse y las posibilidades de seguir adelante eran nulas, cuando nos encontrábamos cansados, agobiados, una mano se posó sobre nuestro hombro para darnos el aliento necesario para seguir y transformar nuestras angustias en proyectos de servicio, de entrega. 


Dios no nos abandona, siempre está a nuestro lado de múltiples maneras, solo debemos hacer silencio para poder escucharlo jamás ponerlo a prueba. Todos necesitamos de Dios y él nunca nos abandona. Hagamos silencio, contemplemos las maravillas de nuestro alrededor: la naturaleza, el amor de la familia, de nuestros seres queridos, ésta es la belleza de le presencia de Dios en medio nuestro, un bella melodía que deleita nuestros sentidos hasta llegar a nuestro corazón. 


(Fuente: Yo Creo / Autor: Emilio Rodríguez Ascurra / @emilioroz)

 
 

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