Juan, precursor y modelo

Comentario del Evangelio del Domingo, por Emilio Rodríguez Ascurra.

 
Juan, precursor y modelo

Este domingo celebramos la Solemnidad de san Juan, su nacimiento narrado en el Evangelio de Lucas desea transmitirnos cómo la acción misericordiosa de Dios rompe las barreras de la imposibilidad de sus padres a tener hijos, supera la lógica humana según la cual a cierta edad ya no se puede engendrar, pero lo que es más importante hace valer su omnipotencia amorosa, pues que un sacerdote del momento no tuviese hijos era signo de maldición y muchos verían como contradictoria la situación de Zacarías e Isabel, sin embargo el Señor muestra que para él no hay tiempos para dar muestras de su voluntad.


La personalidad de Juan será fiel a su nombre: “Dios es misericordia”, el nombre da a la persona su identidad más profunda, le otorga su misión en la vida, su proyecto. Así, se caracterizará por vivir en el desierto, silenciosamente, casi fuera de la vida común de la sociedad de su época. No obstante anunciará aquello a lo que Dios lo envía: la venida pronta del Mesías. Juan será el precursor de Cristo, con humildad se reconocerá como aquel que antecede al verdadero enviado de Dios.


La figura de Juan posee muchas dimensiones para reflexionar y contrastar con nuestra vida, señalemos dos. La primera referida al hablar “justo y necesario” de Juan; en medio de una sociedad en la que vivimos sujetos a los medios de comunicación y en la que poco es lo que se analiza del contenido que ellos nos transmiten, la figura de Juan posee toda una propuesta a evaluar nuestra conducta comunicativa, es decir, referida a aquello que hablamos u omitimos decir, a no caer en palabrerío vano contrario a la acción del Reino, sino a medir nuestro hablar, transmitiendo con nuestras palabras al Dios vivo y verdadero.


La segunda dimensión cala más profundamente en nuestra vida y nos lleva a mirar con ojos contemplativos el marco en el que Juan dice lo que dice, las virtudes de la humildad y prudencia, de templanza y misericordia que aparecen en su misión, interpela nuestra vida de fe y ofrece un proyecto de santidad, pues ante el “padre” de todos los pecados: la soberbia, el ejemplo de Juan aparece como un modelo a guardar e imitar. Juan el Bautista no pierde tiempo en superficialidades sino que es consciente de su misión y es fiel a la voluntad del Padre.-


EMILIO RODRIGUEZ ASCURRA / contactoconemilio@gmail.com


 
 

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