Jueves 22 de Diciembre

El santo de hoy: Santa Clotilde

 
Jueves 22 de Diciembre

Lucas 1, 46-56


María dijo entonces: "Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen.

Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón.

Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes.

Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías.

Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre".

María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.


SANTA CLOTILDE:


Esta santa reina conseguió la conversión al catolicismo del fundador de la nación francesa, el rey Clodoveo, ya que se unió en matrimonio con él. Tuvo tres hijos, pero uno de ellos murió a los pocos años de vida. La santa oraba y pedía perseverantemente por la conversión de su esposo, pues éste era pagano y se negaba rotundamente a acceder a la conversión cristiana.

Cuando Clodoveo se enfrent{o con sus enemigos en la batalla de Tolbiac, el rey le prometió al "Dios de su esposa" que si le concedía la gracia de la victoria, él se convirtiría a la religión católica. De manera inesperada, el ejército de Clodoveo resultó victorioso. De inmediato, el rey solicitó al obispo San Remigio que lo instruyera en la religión, y en la Navidad del año 496 fue bautizado solemnemente con todos los jefes de su gobierno.

En el año 511 Clodoveo murió. Clotilde era admirada a causa de su gran generosidad en repartir limosnas, por la pureza de su vida y sus largas y fervorosas oraciones. La gente también afirmaba que la santa parecía más una religiosa que una reina. Después de la muerte de su esposo  vivió como una verdadera religiosa; se retiró a Tours y allí consagró su vida a la oración y socorrer a pobres y enfermos. Cuando murió, sus dos hijos, Clotario y Chidelberto, llevaron su féretro hasta la tumba del rey Clodoveo.

 
 

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