La confianza como criterio de vida

Comentario del Evangelio del Domingo, por Emilio Rodríguez Ascurra.

 
La confianza como criterio de vida

La parábola de la viuda insistente que nos propone Jesús esta semana tiene dos protagonistas que contrastan por sus ocupaciones y roles sociales, así como por sus características más elementales. Por un lado nos hallamos con un juez que no teme a Dios ni a nadie, es egoísta, todo lo que hace lo hace por bien propio sin pensar en el otro, sino por mero interés personal: no ser molestado.


La viuda, por el contrario, es símbolo de soledad, desprotección, vulnerabilidad, aquella que necesita de los demás para solucionar al menos parte de sus problemas. Busca desesperadamente justicia, por eso perturba al juez, que por su parte es quien tiene el poder de impartirla. Uno y otro son una lección de modos de proceder ante las cuestiones cotidianas, la viuda aparece como aquella  que confía en alguien, en este caso en el juez, éste como quien solo se mira a sí y legisla a partir de sus propios criterios.


Cuando se legisla, y esto es muy común hoy, sin Dios en el horizonte el hombre como ser humano carece de sentido. Al intentar quitar a Dios como único y supremo Juez y Garante de la justicia universal, y poner en su lugar criterios mundanos que benefician a pocos, se denigra a la persona humana hasta cosificarla. No se toman decisiones, pues,  a partir de lo que el hermano merece por su dignidad de persona humana, sino en tanto me conviene, me complace.


Ante la pregunta de si encontrará Cristo, a su regreso, fe sobre esta tierra, cabe repreguntarnos cómo hacemos visible el plan de Dios en medio de nuestra sociedad, de qué modo somos constructores del Reino de Dios y no de otros reinos temporales. Quien confía, como la viuda, quien tiene fe en Aquel que posee en sí toda la justicia, porque es la justicia misma, el Justo, es capaz de interceder por los otros, como Moisés en la primera lectura. La fe es un don que quienes lo hemos recibido no podemos callar, por el contrario, debemos contaminar nuestros ambientes de la Buena Nueva que colma de esperanza y llena de amor.


(Fuente: EMILIO RODRIGUEZ ASCURRA / contactoconemilio@gmail.com)


 


 
 

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