La noche y el día

El "Maariv Aravim" en una bendición judía que alaba a Dios como creador del tiempo. Su significado para la vida espiritual.

 
La noche y el día

El Maariv Aravim es la primera de las dos bendiciones que por la noche preceden al "Shemá", hace referencia a Dios como Creador del tiempo en general, y del día y la noche en particular.


Se afirma al recitarla que luz y tinieblas no son fuerzas que rijen ámbitos diferentes. Ellas constituyen dimensiones creadas y controladas por un único Dios, y ambas son igualmente relevantes en el proceso de la creación divina.


Dios armoniza estas fuerzas aparentemente en conflicto y cada una tiene un propósito en el dinámico plan del Creador. Mientras es de día en el hemisferio oriental es de noche en el hemisferio occidental y viceversa.


En lo que  respecta al día entendido como unidad temporal, dicen las Escrituras: "Y fue la tarde y fue la mañana: un día" (Génesis 1:5).


Por lo tanto, en la tradición judía, se considera que el día comienza con la puesta de sol al hacerse visible tres estrellas en el cielo. De este modo, cada día se extiende desde el anochecer hasta el anochecer siguiente.


 


Maariv Aravim:


Bendito eres Tu Adonai, Dios nuestro, Rey del Universo.


A través de su palabra


hace oscurecer las tardes.


En su sabiduría hace abrir


las puertas de los cielos


y en su entendimiento


hace transcurrir los tiempos.


Realiza el cambio de las estaciones


y su voluntad controla el curso


de las estrellas en los cielos.


Creador del día y de la noche,


retira la luz dela oscuridad,


y la oscuridad de la luz.


El Señor del Universo hace transcurrir el día


y trae la noche,


y distingue entre el día y la noche.


Pueda el eterno y viviente Dios


reinar sobre nosotros por siempre.


Bendito seas Adonai, el que hace que las tardes oscurezcan.


 


Cuento:


Mientras estudiaban el pasaje del Génesis en el que Dios separó la luz de las tinieblas, el rabino preguntó a sus discípulos: "¿Cómo pueden darse cuenta cuándo la noche se convierte en día?".


Uno de ellos respondió: "Cuando al mirar a lo lejos me es posible distinguir el horizonte".


Otro dijo: "Cuando al mirar a a la distancia puedo diferenciar un pino de un ciprés".


El rabino, no satisfecho con las respuestas, dijo: "En realidad, si quieres saberlo, debes mirar el rosotro de otro ser humano. Si puedes reconocer que él es tu hermano, entonces, se ha hecho de día".


 


Fuente "Sidur Tefilot Guedolot", edición de Judith Berinstein, Ediciones Seminario Rabínico Latinoamericano, 2007.

 
 

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