La promesa se ha cumplido

Reflexión del Evangelio del Domingo, por Emilio Rodríguez Ascurra.

 
La promesa se ha cumplido

La liturgia de este domingo nos invita a contemplar la presentación de Jesús a sus contemporáneos, es decir, el inicio de la Revelación, en el marco de una celebración litúrgica judía. Él no vino a suprimir las prácticas judías, sino a darles cumplimiento, a llevarlas a su plena realización, a su plenitud, es por ello que no ha hecho de sí su propia empresa desobedeciendo las costumbres y prácticas religiosas del pueblo en el que nació.


Podemos apreciar algunos puntos que nos proponen contrastar con nuestra propia vida cristiana. Uno de ellos es la dimensión litúrgica, que recién mencionábamos, es decir la dimensión comunitaria en la que se celebra la fe, la de los sacramentos que nos hacen miembros de una comunidad que vivifica al Dios vivo, podemos preguntarnos ¿cómo está nuestra vida sacramental?, ¿cómo estamos en relación a nuestra parroquia?, ¿qué rol jugamos dentro de nuestra comunidad o preferimos hacer la nuestra, viviendo la fe de manera individual-egoísta?


Podemos detenernos en la dimensión personal, Jesús no quiso sino revelarse a partir de la aceptación de sí mismo como hijo de Dios, al mismo tiempo que aceptando su condición de hijo de José y de María, de allí que muchos desconfiaran de él, pues sabían quien era, de dónde provenía, así pues ¿cómo es nuestra aceptación de nosotros mismos?, ¿está en sintonía nuestra historia con nuestra vida espiritual?, ¿somos conscientes de la obra de Dios en nosotros, en nuestra propia realidad?


Finalmente, también, en la dimensión teológica, aquella que nos relaciona con el Dios que quiere revelársenos y salvarnos a cada instante, ¿cómo nos adentramos en el Misterio Divino?, ¿cuál es nuestra imagen de Dios?, ¿cómo repercute en nosotros la revelación de que aquello de lo que hablan las escrituras se ha cumplido hoy?


(Fuente: EMILIO RODRIGUEZ ASCURRA / contactoconemilio@gmail.com)


 
 

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