Les dejo mi Paz

Comentario del Evangelio del Domingo, por Emilio Rodríguez Ascurra.

 
Les dejo mi Paz

“Les dejo mi paz, les doy mi paz…”, expresa Jesús durante la última cena a sus discípulos. La paz y la alegría, la tranquilidad y el entusiasmo, son dos características propias de todo aquel que se decide por seguir al Señor, que opta por orientar su vida de acuerdo a las exigencias del Maestro, tarea para nada sencilla pero que nos conduce a una vida verdaderamente plena y feliz.


Sin embargo podemos hacer aquí dos acepciones, no es la misma paz la que da Cristo que aquella que nos viene del mundo, de hecho la cita continúa: “…pero no como la da el mundo”. En nuestro día a día podemos experimentar un tipo de paz de carácter psicológico, fruto de una vida cómodo, confortable, en la que poco o nada nos agobia, una paz egoísta cuando nos desentendemos de aquello que pasa a nuestro alrededor y nos centramos en nosotros mismos, cuando olvidamos, o corremos la mirada, ante las necesidades de nuestros hermanos.


La paz de Jesús no es la de quien que se elige por la comodidad y no se preocupa por nadie, sino aquella que prevalece en la turbación, en los momentos difíciles. Jesús no nos da su paz para que ya no tengamos que ocuparnos de nada, sino por el contrario para que asumamos el desafío de ser morada y portavoces de su mensaje que cambia la vida. Si el mensaje de Jesús, aquel que nos ha sido confiado solo nos produce gozo intelectual y no modifica nuestras vidas concretas de poco sirve.


Si dejamos que Jesús nos ame, si dejamos que habite nuestro corazón, que more en él no como huésped, pues el huésped solo posee una parte de nuestra casa, aquella que le asignamos, sino con total libertad, dejando que sea un habitante pleno, de todos los espacios de nuestro interior, podremos experimentar su paz y su alegría.


(Fuente: EMILIO RODRIGUEZ ASCURRA / Twitter: @emilioroz)


 
 

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