Los cartujos, una señal para el mundo

La vida de los monjes del silencio y la oración.

 
Los cartujos, una señal para el mundo

El 5 de octubre la Iglesia Católica celebraba la festividad de San Bruno, fundador de los Cartujos, una de las órdenes de vida monástica más rigurosas que existen.


Ha salido a luz en estos días un libro-entrevista, fruto de las conversaciones de Luigi Accattoli con el prior del Monasterio de la  Sierra San Bruno, padre Jacques Dupont, bajo el título de "Solo ante del Único" (Solo dinanzi all'Unico).


"Solus cum solo" (A solas con el Solo) es el lema de los cartujos elegido por el mismo santo fundador, que en su propia vida buscaba la soledad como un modo de alabar al Señor. Así, creó una comunidad monástica primero en la "Gran Cartuja" en Francia, de donde toma su nombre la Cartuja, y después la llamada del Papa Urbano II, fundó otra en Calabria en el sur de Italia.

Hoy en día, el carisma y la regla de vida ha sido continuada por sus sucesores, que también en nuestra era de las comunicaciones, del rápido y dinámico estilo de vida, quieren dedicar la propia vida al silencio y a la oración de noche y de día. Porque "el ministerio del monje es nocturno ‘ministerio de gestación' a la espera del amanecer y del mañana", como observa el Prior.

Las cartujas están cerradas a los visitantes como se dice en un simple cartel a la puerta de entrada del monasterio. "Al igual que Bruno, los cartujos -explica el padre Jacques- están fuera del mundo y están estrechamente ligados al mundo. Ellos no tienen nada de propio que decir al mundo, no son modelos de vida para los demás, pero son una señal". Los monjes, al mismo tiempo realizan su propia vocación y carisma en la soledad y el silencio, permaneciendo abiertos a la realidad que los circunda. El signo más "moderno" es su propia página web, en la que todos pueden descubrir en qué consiste la vida de un monje cartujo.

La iniciativa web también tiene el valor que se podría decir providencial, ya que las vocaciones notadas en los últimos años han llegado gracias a este sitio en Internet. El sitio es sencillo y modesto como la vida de los propios monjes.

Algunas adaptaciones ha tenido el régimen de los cartujos, pero no significan facilitar la vida del monje, ni tornársela más placentera. Sin particular razón o previa autorización del prior, los cartujos no tienen acceso a Internet, ni a la radio, ni a la televisión; llega tan solo una copia de "L'Osservatore Romano" y del diario italiano "Avvenire". Sólo unos pocos pueden utilizar el correo electrónico en su cuarto, para ponerse en contacto con sus familias cuando son de lejanos países donde el correo tradicional llega con dificultad.

El cartujo es eremita y cenobita al mismo tiempo. Comúnmente, pasa los días en silencio desarrollando su trabajo para la comunidad y comiendo en su propia celda. "Rezar es hacer silencio -explica el prior de Sierra San Bruno- dejar hablar al silencio, dejar que el silencio sea silencio. Por supuesto, el silencio no dará nunca a Dios, pero Dios se da en el silencio. Análogamente, no es el desierto el que da a Dios, pero Dios se concede en el desierto". Incluso la celebración de las misas de los cartujos las realizan solos. En cambio, durante las oraciones y el domingo el estilo ermitaño se trasforma en cenobita. También hay unas pocas ocasiones en el año que salen de la cartuja a la naturaleza, en un tiempo dedicado a la meditación, caminatas largas, comidas comunes y a conocerse más.

El día del cartujo comienza 30 minutos después de la medianoche, con 3 horas de oración con recitaciones y canto gregoriano. Luego, van a dormir de nuevo para despertar después a las 7, para un nuevo momento de oración. El padre Jacques explica en el libro que el verdadero significado de la oración en la noche no es el de una "penitencia", sino el de "la elección de una hora más favorable y propicia para la oración y la alabanza del Señor". Él ve a un monje cartujo como el "guardia" a la espera del Señor. "No somos nosotros -dice- que hacemos surgir el sol, pero debemos estar despiertos para verlo surgir. No somos nosotros quienes conquistamos la gracia que viene del Señor, pero no debemos dormir cuando el Señor la envía".

El ritmo regular y riguroso se refiere también al trabajo y a las comidas. Los monjes son vegetarianos. La comida es modesta pero abundante. "La privación en el alimento y en el vestido sólo tienen una función pedagógica o propedéutica, esto es de premisa y de futuro: sirven para mantener diestra a la persona para que se avance por el camino del amor".

Fuente Gaudium Press

 
 
 
 
  • Lucia Ospina de Escobar
    Creo que las oraciones de personas entregadas estrechamente a Dios, en el silencio de sus almas, son las encargadas de evitar que el mundo se desplome y la maldad triunfe, en este mundo tan convulsionado, donde las ambiciones de poder y de dinero se extienden mas cada dia.
  • ana maría
    Gracias Señor....por esta almas que oran constantemente por nosotros....!!!!!!!!!!!!!!
  • Daniel Velarde Ramírez
    Que vida tan sacrificada y hermosa,donde se nota que aún hay gente santa en el mundo .por gente como los monjes cartujos es que hay armonía y paz en la tierra

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