Martes 16 de Agosto

El santo de hoy: San Roque

 
Martes 16 de Agosto

Mateo 19, 23-30


Jesús dijo entonces a sus discípulos: "Les aseguro que difícilmente un rico entrará en el Reino de los Cielos.

Sí, les repito, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos".

Los discípulos quedaron muy sorprendidos al oír esto y dijeron: "Entonces, ¿quién podrá salvarse?".

Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: "Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible".


Pedro, tomando la palabra, dijo: "Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué nos tocará a nosotros?".

Jesús les respondió: "Les aseguro que en la regeneración del mundo, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, que me han seguido, también se sentarán en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.

Y el que a causa de mi Nombre deje casa, hermanos o hermanas, padre, madre, hijos o campos, recibirá cien veces más y obtendrá como herencia la Vida eterna.

Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros".


Pedro pregunta movido por el interés personal, el Señor le responde mucho más de lo que esperaba escuchar. Dios supera nuestras -mezquinas- expectativas. Entregarse a Él es optar por un camino estrecho que conduce, con seguridad, a la salvación.


 


SAN ROQUE:


Era hijo del gobernador de Montepellier, lugar donde nació en 1378, a la edad de 20 años quedó huérfano de ambos padres. Instalado en Italia, durante la epidemia de peste que se desató por aquella épocaen ese país, el santo se dedicó a asistir a los enfermos. 


Estando en Piacenza, trabajando en uno de los hospitales, el santo contrajo la enfermedad. Como no quizo ser una carga para ningún hospital, decidió trasladarse a las fueras de la ciudad, instalándose en una caverna. Sin embargo, un perro lo asistió milagrosamente, trayéndole cada día el alimento necesario. El amo del animal acabó por descubrir al santo en su refugio y decidió brindarle los cuidados necesarios. 

Cuando recobró las fuerzas, San Roque volvió a la ciudad, donde curó milagrosamente a muchas personas. Retornó luego a Montepellier, allí no fue bien recibido por su tío, el cual lo dejó en el abandono. San Roque fue arrestado, probablemente porque fue confundido erróneamente con un espía, permaneciendo en la cárcel por cinco años donde finalmente falleció. 

La popularidad y rápidad extensión del culto a San Roque fue verdaderamente extraordinaria. En su tumba se obraron muchos milagros, y son miles los que lo han invocado contra la peste.

 

 
 

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