Martes 23 de Agosto

El santo de hoy: San Felipe Benizi

 
Martes 23 de Agosto

Mateo 23, 23-26


"¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que pagan el diezmo de la menta, del hinojo y del comino, y descuidan lo esencial de la Ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello.

¡Guías ciegos, que filtran el mosquito y se tragan el camello! ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera la copa y el plato, mientras que por dentro están llenos de codicia y desenfreno! ¡Fariseo ciego! Limpia primero la copa por dentro, y así también quedará limpia por fuera."


La dureza de las palabras de Jesús nos despiertan del sueño de la religiosidad fácil, a nuestar medida, superficial. Huyamos de la falsa paz que nos proporciona el creernos justos, corramos tras las obras de Dios y al encuentro de los hermanos.


SAN FELIPE VENIZI:


Nació en el seno de una noble familia de Florencia en 1233. A los 13 años fue a vivir a París a estudiar medicina. De París pasó a Padua donde a los 19 años obtuvo el grado de doctor en medicina y filosofía, regresando a su ciudad natal y ejerciendo por un año su profesión. Durante ese tiempo, estudió las Sagradas Escrituras y oraba frecuentemente ante un crucifijo para obtener la luz del cielo sobre su vocación. 

Ingresó a la Orden religiosa de los Siervo de María. Los superiores le ordenaron trabajar en el huerto, pedir limosna y algunas faenas duras del campo. En 1262 fue ordenado sacerdote y nombrado maestro de novicios del convento de Siena. En 1267, por voto unánime, el santo fue elegido prior general de la orden religiosa. Como primera labor, visitó todos los conventos invitando a las gentes a convertirse y someterse a la protección de la Virgen Madre

Participó del Concilio de Lyon, donde impresionó a todos por su sabiduría. El santo se encargó también de enviar a los primeros misioneros servitas al oriente, algunos de ellos derramaron su sangre por mantenerse firmes en su fe a Cristo. 

Cuando comprendió que se acercaba la hora de su muerte, en el año 1285, San Felipe decidió retirarse a descansar al convento más sencillo y humilde de la orden religiosa, donde pasó sus últimos días orando.


 

 
 

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