Novena a la Inmaculada Concepción (VII)

Continúa la novena preparatoria a la fiesta de la Virgen, el próximo 8 de diciembre.

 
Novena a la Inmaculada Concepción (VII)

Séptimo día: "María, primera en oír la palabra de Dios y guardarla"

Oración

"Oh Dios,

que enviaste a tu Hijo,

palabra de salvación y pan de vida,

desde el cielo al seno de la Santa Virgen,

concédenos recibir a Cristo como ella,

conservando sus palabras en el corazón

y celebrando con fe sus misterios.

Por nuestro Señor Jesucristo".


Amén.



Lectura Bíblica

Mientras decía estas cosas, levantó la voz una mujer de entre la muchedumbre y dijo: “Dichoso el seno que te llevó y los pechos que amamantaste”. Pero Él dijo: “Más bien dichosos los que oyen la palabra de Dios y la guardan”. (Lucas 11, 27-28)



Reflexión


Las palabras de aquella mujer constituían una alabanza para María como madre de Jesús, visto desde la humanidad.

Pero a la bendición proclamada, Jesús responde de manera significativa: “Dichosos más bien los que oyen la Palabra de Dios y la guardan” (cf. Lucas 11, 28). Quiere quitar la atención de la maternidad entendida sólo como un vínculo de la carne, para orientarla hacia aquel misterioso vínculo del espíritu, que se forma en la escucha y en la observancia de la palabra de Dios.

María ha acogido la palabra de Dios, ha creído, fue obediente, “guardaba” la palabra y “la conservaba cuidadosamente en su corazón” (cf. Lucas 1, 38. 45; 2, 19. 51) y la cumplía totalmente en su vida. Por todo ello podemos afirmar que el elogio pronunciado por Jesús no se contrapone, a pesar de las apariencias, al formulado por la mujer desconocida, sino que viene a coincidir con ella en la persona deMaría exaltándola aún más al ponerla como ejemplo para los creyentes.


Sí, porque si ser Madre de Dios es una gracia reservada para una sola persona, "escuchar y guardar la palabra de Dios" es vocación de todos, por ello María es también madre de los creyentes.



Oración Final

"Oh Dios,

que por la Concepción Inmaculada de la Virgen María

preparaste a tu Hijo una digna morada,

y en previsión de la muerte de tu Hijo

la preservaste de todo pecado,

concédenos por su intercesión

llegar a ti limpios de todas nuestras culpas.


Por Jesucristo, Señor Nuestro".


Amén.

 
 

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