Para ver más hondo

El tema no consiste sólo en ver sino en hacerlo bien. Una reflexión de J. L. Martín Descalzo.

 
Para ver más hondo

Un amigo mío vivió, hace seis meses, una tremenda enfermedad de los ojos que amenazaba con dejarle totalmente sin vista. Y me contaba que, en vísperas de su operación, su madre no dejaba de rezar y rezar. «No sé para qué rezas tanto -le dijo mi amigo-. Tú sabes que las probabilidades de recuperación de la vista son mínimas.» Y le llegó, conmovida, la voz de su madre: «Hijo, es que no rezo sólo para que veas mejor, sino sobre todo para que veas más hondo.»


Seis meses después, tras una operación afortunada, mi amigo me dice que ha recuperado bastante más que la vista, que su enfermedad le ha ayudado a entender mejor el mundo, a organizar mejor su vida, a revisar toda su escala de valores, poniendo en primer plano cosas antes olvidadas y haciendo regresar al papel de minucias muchas de las luchas que antes le obsesionaron como fundamentales.

Lo tremendo es que tengan que venir los grandes golpes de la vida para que empecemos a «ver» cosas elementales, que seamos todos «ciegos que ven» o que creen que ven, cuando tal vez se les está escapando el mismo jugo de la vida.

Efectivamente, ver bien es mucho más importante que ver, y la mayor de las cegueras es, con frecuencia, tener el alma dormida. Y así es como hay en el mundo millones de personas que creen ver el mundo que les rodea, cuando en realidad sólo se ven a sí mismos, o al menos, miran todo por la estrecha mirilla de su egoísmo.

El otro día, viendo en televisión esa mala versión que se ha hecho sobre la vida de Paganini, me impresionó la frase que, en un momento, dice al violinista el mejor de sus amigos: «De ti no ha salido en toda tu vida un solo acto de amor. No has hecho en toda tu existencia nada que no sea servir a tu inventado y egoísta yo. Estás condenado a la soledad.»

El diagnóstico es terrible, pero verdadero: quien durante toda su vida no hace otra cosa que contemplarse y adorarse a si mismo, terminará encerrado mientras le rodean todos los que hubieran podido amarle. De cada cien soledades algunas son fruto de la injusticia, pero el 95% son autofabricadas.

Por eso lo más urgente es «ver mejor», vivir con el alma y con los ojos abiertos, sabiendo que nuestros problemas son sólo una partecita de los problemas del mundo, sin creer que somos los emperadores del universo, a quienes todos deberían servir; seguros de que cuando veamos, seremos vistos, y cuando amemos, seremos amados. Quien, en cambio, vive con las orejeras de su propio orgullo puestas, difícilmente hará en su vida otra cosa que dar vueltas a su propia noria. Y ojalá logre sacar algún agua de ella.

 

Extraído de "Razones para el amor"
 
 
  • Raquel Gonzalez Carman
    DESCRIPCION Tengo el Librito de Jose Luis Martin Descalzo....No tiene desperdicio, como todo lo que el escribe...En general los seres humanos nos limitamos a ver lo que los ojos ven.....¡¡todos deberiamos aprender a ver mas hondo!!, porque lo que vive en nuestra alma esta mucho mas cerca de Dios....¡que el Señor los bendiga!

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