Que tu vida sea una ofrenda a Dios

El amor es una llamada que espera una respuesta. Así de simple y así de complejo: el amor es relación y también ofrecimiento.

 
Que tu vida sea una ofrenda a Dios

El amor implica salir de nosotros mismos para encontrarnos con otro. Cuando uno ama, se produce un doble movimiento.Seguramente nuestra experiencia nos permita aceptar esta afirmación. Por un lado, queremos el bien de aquella persona a quien amamos, y por el otro, esperamos una correspondencia. Por eso, el amor es una llamada que espera una respuesta. Así de simple y así de  complejo: el amor es relación y también ofrecimiento.


A veces no encontramos en los demás la correspondencia a nuestro ofrecimiento: amar es un acto libre. ¡Cuántos “corazones rotos” por no encontrar correspondencia! A todos nos ha pasado alguna vez. Sin embargo, con Dios no sucede esto. Si hablamos del amor, en Dios es donde mejor lo podemos experimentar: “El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor” (1 Jn 4, 8).



Si nos encontramos verdaderamente con Dios, necesariamente lo vamos a amar. Porque nadie ama lo que no conoce. Y si lo amamos, también estaremos llamados a ofrecerle algo de nuestra vida. Sin embargo, nos puede surgir una pregunta: ¿Puede ser que Dios necesite algo de mí? ¡Si Dios es Dios!, ¿cómo es posible que yo le pueda ofrecer algo? ¿Mi ofrecimiento le hace algún bien?Si miramosel ofrecimiento desde nuestro punto de vista (muchas veces utilitarista), se torna difícil de comprender.Cuando nos paramos en ese lugar, encontramos que todo lo que podamos ofrecerle a Dios, parece inútil y carente de sentido. Desde nuestra lógica, Dios no necesita de nuestro ofrecimiento.


La realidad es que Dios maneja otra lógica, porque el amor tiene una lógica propia: Dios nos creó para amar, y amarlo a Él es nuestra felicidad. Esta es la única perspectiva válida. Porque Dios nos pide cosas que Él no necesita, pero que nosotros sí necesitamos. Dios nos llama a ofrecernos, para poder así darle un sentido a nuestra vida y acciones.

Entonces, ¿qué le podemos ofrecer a Dios?Podemos ofrecerle cosas que nosotros mismos elegimos: un ayuno, una limosna o cualquier otro sacrificio. Pero en realidad lo que más le agrada a Dios es que le ofrezcamos, con amor,aquellas situaciones complicadas, esos problemas inevitables que son pan del día a día.


¿Qué significa concretamente ofrecer? Algo se convierte en una ofrenda cuando, una realidad valiosa para nosotros, se la entregamos a Dios con sinceridad. Si le ofrecemos a Dios un dolor, pero en realidad seguimos en la queja y el lamento, en realidad no estamos ofreciendo nada. O damos algo con alegría o esa entrega se convierte en frustración.Por ejemplo: las actitudes de los demás que a veces nos quitan la paciencia, todo lo que nos molesta de los demás sea grande o pequeño, o esas interrupciones y contrariedades. Cuando yo tolero esa molestia, y por amor acepto vivirla con alegría, aunque mi deseo sería otro, entonces se trata de una ofrenda sincera, agradable a los ojos de Dios.Realizando esta ofrenda, yo puedo tenerle paciencia a esa persona que me saca de mis planes, y en lugar de maldecirla, la bendigo.Dios no deja sin premio una ofrenda sincera y generosa, porque al ofrecernos a los demás, también nos ofrecemos a Él.


Nos dice el Papa Francisco:“O estás en el camino del amor, o estás en el camino de la hipocresía. O te dejas amar por la misericordia de Dios, o haces lo que quieres, según tu corazón, que se va endureciendo, cada vez más, por ese camino”. Ofrecer es amar.Qué bueno pensar esto desde lo que el Señor nos propone: que hoy nuestra vida sea puesta como una ofrenda al Señor y expuesta a la vista de todos.


(Fuente: Yo Creo / Autor: Matias Burgui /@matias89_mb)


 
 
  • NOMBRE vilma marin
    DESCRIPCION Si Matías, esos son los ayunos que nos pide Dios, y que realmente tanto nos cuestan...pero, debemos saber que siempre que así lo decidamos, contamos con Su Gracia para poderlos transitar. Muchas gracias

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