Sábado 22 de Octubre

El santo de hoy: San Hilarión

 
Sábado 22 de Octubre

Lucas 13, 1-9


En ese momento se presentaron unas personas que comentaron a Jesús el caso de aquellos galileos, cuya sangre Pilato mezcló con la de las víctimas de sus sacrificios.

El les respondió: "¿Creen ustedes que esos galileos sufrieron todo esto porque eran más pecadores que los demás? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera.

¿O creen que las dieciocho personas que murieron cuando se desplomó la torre de Siloé, eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera".


Les dijo también esta parábola: "Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar frutos y no los encontró.

Dijo entonces al viñador: 'Hace tres años que vengo a buscar frutos en esta higuera y no los encuentro. Córtala, ¿para qué malgastar la tierra?'.

Pero él respondió: 'Señor, déjala todavía este año; yo removeré la tierra alrededor de ella y la abonaré.

Puede ser que así dé frutos en adelante. Si no, la cortarás'".


SAN HILARIÓN:


Estudió en Alejandría en una escuela cristiana que fue instancia de su conversión. Al escuchar noticias del famoso monje San Antonio Abad decidió visitarlo en el desierto. Estuvo en su compañía durante dos meses y se quedó admirado de la gran santidad de este monje y de su bondad exquisita, como también de los ayunos y mortificaciones que hacía, por lo que se propuso imitarlo en cuanto más le fuera posible.


Pero, viendo que en Egipto, eran muchas las personas que iban a visitar a San Hilarión para pedirle consejos, y tras vender las posesiones que le había dejado su padre y repartirlo ente los pobres, regresó a su patria, Palestina, a vivir en perfecta soledad en el desierto, meditando y orando.


Cuando ya llevaba 20 años haciendo penitencia en el desierto, unos esposos acudieron a él a pedirle que rezara para que en su hogar hubiera hijos, pues eran estériles. Él oró por ellos y Dios les concedió la gracia de tener varios hijos. Este milagro conllevó  que Hilariòn se volviera sumamente popular en los alrededores y de todos lados empezaron a llegar personas para visitarlo y pedirle consejos y oraciones.


Imitando su ejemplo, muchos fueron a vivir en cabañas desoladas para meditar y orar, bajo la dirección y guía del santo. Sus últimos días los pasó en una altísima roca, sumido en la oración y en meditaciones, falleciendo a la edad de 80 años.


 

 
 

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