Salmo 95: Acudamos a Dios y no olvidemos sus beneficios

El pueblo fiel siempre está llamado a unirse para alabar al Creador y recordar todos los bienes que le ha concedido. "Hacer memoria", un ejercicio imprescindible.

 
Salmo 95: Acudamos a Dios y no olvidemos sus beneficios

¡Vengan a cantarle a Dios!


¡Aclamemos a la roca de nuestra salvación!


                   ¡Acerquémonos a Él con gratitud!


                   ¡Entonemos cánticos en su honor!


Porque grande es Adonai, Soberano de todos los seres;


suyas son las profundidades de la tierra, las alturas de laas montañas a Él pertenecen.


                   Suyo es el mar pues Él lo hizo,


                   la tierra firme es obra de sus manos.


¡Vengan! ¡Postrémonos e inclinémonos!


¡Arrodillémonos ante Adonai nuestro hacedor!


                   Porque Él es nuestro dios y nosotros somos su pueblo,


                   el rebaño al que Él cuida y guía incluso en este mismo día,


                   si tan sólo escucháramos su voz.


No endurezcan sus corazones como lo hicieron en Merivá,


como el día de Masá en el desierto, cuando sus antepasados me desafiaron,


poniéndome a prueba a pesar de que habían visto mis obras.


                   Durante cuarenta años reñí con esa generación,


                   y dije: "Este es un pueblo de corazón errante, desconocedor de mis  sendas".


                   Por eso juré en mi indignación que no entrarían en mi lugar de reposo.


Comentario:


En este salmo es posible distinguir dos grandes partes.


La primera de ellas constituye un llamado del salmista al pueblo a congregarse y rezar en comunidad.


Se nos insta así, a la plegaria colectiva y vocal, y no sólo a la silenciosa e individual.


Se nos propone una plegaria jubilosa y solemne a la vez; hecha, a un mismo tiempo, de peticiones y agradecimientos; compuesta, simultáneamente, de palabras y de hechos.


La invitación es adirigirnos a Dios, a aproximarnos a Él y a alabarlo concentrándonos en su carácter de trascendente y en su grandeza como creador de todo lo existente. Mas también se nos insta a escucharlo en el seno de una relación de cercanía, familiaridad e intimidad.


En la segunda parte es Dios quien se dirige directamente al pueblo de Israel. La exhortación aquí es a recordar para no repetir. Dios nos insta a hacer memoria para evitar las transgresiones cometidas por nuestros antepasados.


En la Torá (Éxodo 17) leemos que el pueblo de Israel acampa en Refidim. A este lugar del desierto Moisé lo denominará luego "Merivá" y "Masá" (literalmente "discordia" y "prueba"). Aquí, el pueblo sediento clama por agua y se queja desafiante y violentamente a su líder. Este pueblo que ha sido liberado de la servidumbre de Egipto, que ha sido testigo de las diez plagas y de la división del mar, y al que Dios ha abastecido con agua y maná caído del cielo, demanda ahora, descreído e insaciable, nuevos milagros, renovada evidencia de la intervención divina.


Dios instruye a Moisés a que golpee con su vara una roca para que de ella brote agua. El agua, en efecto, mana de la piedra y la sed de los hebreos se ve saciada.


Pero un suceso similar ocurre casi cuarenta años mas tarde (Números 20) cuando el pueblo, próximo ya a entrar a la Tierra Prometida, acampa en "Kadesh" (lugar al que Moisés llamará "Merivá Kadesh"). Y como si esos cuarenta años en el desierto bajo la protección divina hubiesen trancurrido en vano, el pueblo vuelve a exigir que Dios lo provea de agua.


En esta oportunidad dios instruye a Moisés a hablarle a la tierra en vez de golpearla, a fin de que de ella surja el agua.  Pero Moisés vuelve a recurrir al golpe, el recurso que otrora le resultara eficaz. El pueblo recibe nuevamente la bendición del agua.


Pero aquí, Moisés se suma al sino de su generación: pierde la bendición de entrar a la Tierra Prometida.


Dos lugares geográficos, dos momentos históricos, una misma actitud: errar y persistir en el error una y otra vez por falta del ejercicio del "músculo" de la memoria. Error que condena a errar, a vagar sin cesar, sin adquirir la capacidad de arribar al descanso en la Tierra Prometida.


Dice Arthur Green que "En el Kabalat Shabat el `reposo´ ha tomado un nuevo significado. Es en el tiempo, más que en el espacio, donde puede hallarse el reposo. El Shabat se ha convertido en Tierra Santa pero como momento, un tiempo en el cual cesamos nuestras travesías semanales".


Cada Shabat se nos ofrece la posibilidad de llegar a destino. Cada Shabat podemos dejar de peregrinar.


Es bueno poder venir a Dios con nuestros errores, tal como somos.


Mejor aún es reocrdar no irnos tal cuál como hemos venido.


Cuento:


Rabí Lejiel, nieto de Rabí Baruj de Medzibuz, se crió en la casa de su abuelo.


Cuando era todavía pequeño, jugaba una vez a las escondidas con otro niño. Se ocultó muy bien y esperó a que su compañero de juegos lo encontrara.


Después de aguantar un largo rato salió de su escondite, mas no vio a su amiguito en parte alguna.


Entonces comprendió que éste en ningún momento lo había buscado. Llorando, corrió hacia su abuelo y se quejó de su desleal amigo.


Entonces los ojos de Rabí Baruj se llenaron de lágrimas mientras murmuraba: "Dios dice lo mismo, `Yo me escondo y nadie viene a buscarme´".


Fuente "Sidur Tefilot Guedolot", edición de Judith Berinstein, Ediciones Seminario Rabínico Latinoamericano, 2007.

 
 
  • NOMBREanny
    busq informacion sobre este salmo xq aunq no sy cristiana convertida ni nada soy mundana creyente de DIOS x sobre todas las cosas pero mundana, dios el grande y poderoso me mando a leer este salmo y no sabia q siginificaba... gracias...

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