Sencillez y fraternidad

La aparición de Jesús Resucitado a sus discípulos produce tal desconcierto que solo es superado cuando lo reconocen por su sencillez.

 
Sencillez y fraternidad

La reacción de los discípulos reunidos con las puertas cerradas, pese a los rumores de la resurrección del Mesías, por temor a la represalia de los judíos o a la desesperación por querer ver al maestro de tantos que ya habían escuchado tales rumores, los hacen permanecer sigilosos, casi escondidos, fuera del resto de los acontecimientos que se suceden a su alrededor.



Estando así es como Jesús entra y les desea la paz, saludo habitual entre los judío de la época y rápidamente reconoce sus emociones y sentimientos encontrados. Tal vez los mismo que hubiésemos tenido nosotros mas allá de que creyéramos en lo que las Escrituras profetizaban. ¿Cómo puede estar hablándonos este a quien vimos muerto?, ¿no será un fantasma o un engaño de nuestra conciencia?, ¿no estaremos alucinando?


La resurrección de Jesús es tan real que no puede menos que dejarnos desconcertados, sacándonos de nuestro molde, pues aquello que el Antiguo Testamento anunciaba se está cumpliendo hoy, aquí y ahora, en medio nuestro, como ocurrió entre los primeros discípulos dos milenios atrás.


El estupor ante la presencia de Jesús que pide algo para comer, no porque tuviera hambre, sino para demostrar que no es un fantasma sino una persona, es ocasión de certidumbre, allí comienzan a creer que verdaderamente el Señor ha resucitado, han podido ver sus heridas y ser testigos de su mirada que irradia luz y que es capaz de contemplarlo todo con ojos de misericordia.


Así también cada uno de nosotros somos testigos de este suceso, la fuerza de la resurrección narrada por los testigos directos: los discípulos, y manifiesta en tantas obras que pueden cambiar la vida del mundo, hablan claramente de la dimensión existencial y de sentido de nuestras vidas que tiene el renacer de lo alto de la cruz. Solo quien experimenta su propia soledad y su dolor es consciente de que la resurrección tiene sentido y mucho que ver con nuestra vida.


(Fuente: YO CREO / Autor: Emilio Rodríguez Ascurra / @emilioroz)


 
 

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