Ser cristiano a partir del encuentro con Jesús

Preparando el Año de la Fe. Por Emilio Rodríguez Ascurra.

 
Ser cristiano a partir del encuentro con Jesús

Uno de los desafíos más grandes de nuestros días es el de vivir nuestra vida de fe con coherencia, no es fácil hacerlo cuando gran parte de las personas con las que nos relacionamos poco o nada entienden sobre ella; al mismo tiempo que otros permanecen indiferentes, y un grupo menor se rebela contra la verdad que mueve nuestra vida. Sin embargo, esto no es tan solo un problema, sino, más bien, un desafío, es decir, implica mucho de nuestra parte.


La fe, como sabemos, es pura iniciativa de Dios, pues él desea comunicársenos y revelársenos desde el Antiguo Testamento hasta su más pura forma en su hijo Jesús, Dios encarnado; por la gracia creemos en él y asentimos no solo con nuestro intelecto, sino también con nuestra vida, el asentimiento al Dios que nos creó y redimió por amor es total.


Así, en palabras del Santo Padre Benedicto XVI, en su primera encíclica Deus Caritas Est (Dios es amor), reiteradas en su exhortación Verbum Domini (Palabra de Dios), “no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva”. Esta orientación decisiva nos mueve a testimoniar con nuestra existencia a Aquel en el que decimos creer. La fe no es nunca un hecho privado o aislado, mucho menos alienante y evasivo de la realidad, sino que posee una dimensión pública que deriva de aquella iniciativa de Dios que nos impulsa a creer y a relacionarnos con el mundo y con los hermanos que nos rodean.


Ejerciendo plenamente nuestra libertad, no quedando presos de nuestros mezquinos intereses, asumimos nuestra responsabilidad social respecto de aquellos que más nos necesitan, de los más indefensos, de los enfermos, sin desentendernos de las necesidades y proyectos de nuestro país y del mundo, haciendo propias la responsabilidad cívica y ciudadana, cuidando y respetando el medio ambiente, como obra y regalo del Creador, y sitio en el que habitamos, existimos, nos movemos y vamos forjando el Reino de Dios, sin caer en falsas formas de “ecologismos fundamentalistas”.


Todas formas de aprehender nuestra fe no como una ideología en la que la coherencia entre lo que se piensa, se dice y se hace está ausente, sino como el modo integral de vivir nuestra identidad cristiana, la de cristianos comprometidos, sin caer en la indiferencia y en el quietismo, ni en el activismo, sino redescubriendo nuestro para qué en este mundo. Este es el modo más eficaz de mostrar la certeza que moviliza nuestra vida, dejando de lado la comodidad de ser cristianos de día domingo para serlo durante toda la semana, pues no lo somos solo dentro del templo, lugar por excelencia reservado para el culto donde la presencia de Dios es viva, real y eficaz, y donde nos alimentamos del maná verdadero; sino también en el ámbito profano, campo de acción de nuestro obrar cristiano.


 “Redescubrir los contenidos de la fe profesada, celebrada, vivida y rezada, y reflexionar sobre el mismo acto con el que se cree, es un compromiso que todo creyente debe hacer propio”, afirma Benedicto XVI  en su carta apostólica Porta Fidei (La puerta de la fe), con la que convoca al Año de la Fe 2012-2013 y agrega: “la fe implica un testimonio y un compromiso público”


El testimonio es para esta generación el modo más efectivo de transmitir y contagiar nuestra fe, “conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo” (Documento de Aparecida).


(Autor: Emilio Rodriguez Ascurra)


 


 


 
 
  • PAOLA
    bueno en lo de la fe es un poco hincoherente no entendo tienes q dexscrivir al q sea de la fe de berdad
  • paola
    no me gusta

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