Ser cristianos es ir contracorriente

Comentario del Evangelio del Domingo, por Emilio Rodríguez Ascurra.

 
Ser cristianos es ir contracorriente

La fidelidad a Jesús no es tarea fácil para ningún cristiano, así como la vida de Él mismo no fue sencilla sino estuvo cargada de oposiciones, cuestionamientos y dolores. Las palabras con las que nos habla Jesús este domingo nos escandalizan, estamos acostumbrados a que nos hable de amor, de paz, de la bondad, no de división, enfrentamientos, y de desear que el fuego estuviese ya ardiendo sobre la tierra.


A simple vista nos da la impresión de que Jesús se deja llevar por el enojo de ver que pocos se convierten ante sus palabras, parece un profeta de calamidades más que el Salvador esperado. Sin embargo, nos anticipa lo que ocurrirá utilizando un lenguaje que nos resulta duro de asimilar pero que no nos deja iguales, nos interpela, nos mueve.


Así es Jesús, nadie puede quedar igual cuando lo ha escuchado, cuando su Palabra ha hecho mecha en nuestro corazón y ha transformado nuestra existencia. Ese es el fuego que Jesús desea arda pronto sobre la tierra: el fuego del corazón ardiente de todos sus discípulos, de todos quienes hemos decidido configurar nuestra vida con los valores del Reino que son la unión, la caridad, la esperanza, la bondad, la solidaridad. Todos los contrarios a los que describe Jesús, pues lo que nos quiere hacer ver es que su presencia en medio de los pueblos no pasa desapercibida sino que marca una brecha entre quienes le decimos sí y entre los que se oponen a hacer el bien.


Éstas son las divisiones y las discordias de las que nos habla hoy aun en los núcleos más íntimos como lo es la propia familia, prefiguradas en la imagen del profeta Jeremías que fue arrojado a un poso y condenado a morir de inanición si Dios no hubiese intervenido a favor de él por aquellos que  no toleraban sus profecías, pues no se condecían con sus deseos egoístas. Ser cristianos es ir contracorriente no generar cortocircuitos, sino sembrar amor donde solo hay hostilidad, unidad donde hay división, esperanza donde abunda la desolación y a Dios mismo allí donde la tiniebla todo lo oculta. No tengamos miedo de ir contracorriente.


(Fuente: EMILIO RODRIGUEZ ASCURRA / contactoconemilio@gmail.com)


 


 
 

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