Una voz grita en el desierto

Preparar el corazón significa dejarlo disponible para que lo habite Dios. Comentario del Evangelio del Domingo, por Emilio Rodríguez Ascurra.

 
Una voz grita en el desierto

Todo está dispuesto para el nacimiento del Mesías, todo está listo, solo falta una cosa: que preparemos el corazón. La Navidad nos cae en el momento del año en el que mas actividades tenemos: cierres de año laborales, exámenes, rendiciones de cuentas, etc., y muchas veces hace que pase desapercibida, o por lo menos sin el verdadero sentido que debiera tener.


Preparar el corazón significa dejarlo disponible para que en él habite Dios, liberándonos de prejuicios, celos, discordias que nos atan al pasado, el pueblo de Israel esperaba en el Mesías la llegada de su liberación definitiva, por ello deseaba superar lo pasado, hacer nuevas todas las cosas.


Como hijos e hijas de Dios nos sumergimos en este tiempo de adviento con la esperanza puesta en el Nacimiento del Hijo, que siendo Dios mismo encarnado, nos trae esperanza y liberación, hace de cada una de nuestras historias y proyectos realidades iluminadas por la luz de la natividad.


Preparar el corazón es un cambio de actitud, un paso más en nuestro camino de conversión para que el Mesías no pase desapercibido, para que la Encarnación del Verbo no nos resulte ajena, sino parte de nuestra vida: pues viene a traernos una respuesta a nuestra realidad concreta sobre la que se cimienta nuestra vida, unida al misterio de la Resurrección.


(Fuente: EMILIO RODRIGUEZ ASCURRA / @emilioroz)


 
 

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