Viernes 23 de Septiembre

El santo de hoy: San Pìo de Pietrelcina

 
Viernes 23 de Septiembre

Lucas 9, 18-22


Un día en que Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con él, les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?".

Ellos le respondieron: "Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado".

"Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy yo?". Pedro, tomando la palabra, respondió: "Tú eres el Mesías de Dios".

Y él les ordenó terminantemente que no lo dijeran a nadie.


"El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día".


Jesús sabe que el camino a la Redención pasa por la crauz. También sus discípulos acompañarán su suerte, pero se los va revelando de a poco para no escandalizarlos.


Los creyentes de hoy no estamos excentes de tomar nuestras cruces en seguimeinto del Señor.


 


SAN PIO DE PIETRELCINA:


El padre Francesco Forgione nació en Pietrelcina, Italia, el 25 de mayo de 1887. Creció dentro de una familia humilde, pero como él mismo dijo, nunca careció de nada. Fue un niño muy sensible y espiritual. En la Iglesia Santa María de los Ángeles, la cual se podría decir fue como su hogar, fue bautizado, hizo la Primera Comunión y la Confirmación. También en esta misma Iglesia fue donde a los cinco años se le apareció el Sagrado Corazón de Jesús. Más adelante empiezó a tener apariciones de la Virgen María que durarían por el resto de su vida.

Ingresó a la Orden de los Frailes Menores Capuchinos en 1903. Fue ordenado sacerdote el 10 de agosto de 1910 en la Catedral de Beneveto, y en febrero de ese año, se estableció en San Giovanni Rotondo, donde permaneció hasta su muerte en 1968.

Poco después de su ordenación, le volvieron las fiebres y los males que siempre le aquejaron durante sus estudios. Luego de 8 años de sacerdocio, en 1918, recibe los estigmas de Nuestro Señor Jesucristo en sus manos, pies y costado izquierdo, convirtiéndose en el primer sacerdote estigmatizado. En una carta que escribe a su director espiritual los describe así: "En medio de las manos apareció una mancha roja, del tamaño de un centavo, acompañada de un intenso dolor. También debajo de los pies siento dolor".


Continuó ejerciendo su ministerio, con sencillez y obediencia. Más adelante, en 1940, proyectó un hospital que se denominó "Casa del Alivio del Sufrimiento" -el más importante del sur de Italia-, cuya construcción culminó en 1956.

El 20 de septiembre de 1968 el Padre Pío cumplió 50 años de haber recibido por primera vez los estigmas del Señor Jesús. A los dos días, murmurando por largas horas "Jesús, María", murió. Los que estaban presentes quedaron largo tiempo en silencio y en oración.

El funeral del Padre Pío fue impresionante ya que se tuvo que esperar cuatro días para que la multitud de personas pasaran a despedirse. Se calcula que más de cien mil personas participaron del entierro. Al morir, desaparecieron los estigmas con el cual el Señor lo había bendecido durante tantos años.

 

 
 

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