Wikipedia y la vida real

Semejanzas y diferencias entre la construcción de un buen artículo en la enciclopedia web y toma de decisiones correctas.

 
Wikipedia y la vida real
Entrar en Wikipedia es una aventura. Leemos un artículo, vemos su historial, constatamos las discusiones que hay detrás del mismo, sacamos conclusiones sobre el valor de la información que encontramos.

Para que un artículo sea confiable, debe estar respandado por citas, bibliografía y referencias. Si nos sentimos preparados, empezamos a realizar cambios, grandes o pequeños, mientras vemos cómo reaccionan los demás ante nuestro aporte.

La vida real tiene semejanzas con Wikipedia, pero también diferencias. Como en la gran enciclopedia web, observamos situaciones, hacemos juicios de valor, actuamos para cambiar algunas cosas y luego vemos cómo los demás acogen o rechazan nuestros comportamientos.

Pero de un modo diferente que en Wikipedia, lo que hacemos y lo que dejamos de hacer queda grabado de modo profundo en la propia personalidad y en la vida de quienes entran en contacto con nosotros.

Es cierto que en Wikipedia hay “reversiones”, un artículo cambiado por alguien puede dar un paso atrás y recuperar la información inicial. En la vida real, en cambio, no hay “reversiones”, lo hecho hecho está, para bien o para mal, aunque siempre haya luagr para el arrepentimiento y el perdón.

Mientras resulta relativamente fácil entrar en un artículo de Internet y proponer cambios, añadidos y supresiones; resulta mucho más difícil tomar las riendas de la propia vida para ver hacia dónde vamos, qué necesitamos cambiar, qué hemos de corregir, qué nos falta para ser lo que Dios desea que seamos.

Podemos recordar un texto de san Pablo: “Pues nadie puede poner otro cimiento que el ya puesto, Jesucristo. Y si uno construye sobre este cimiento con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja, la obra de cada cual quedará al descubierto; la manifestará el Día, que ha de revelarse por el fuego. Y la calidad de la obra de cada cual, la probará el fuego. Aquél, cuya obra, construida sobre el cimiento, resista, recibirá la recompensa. Mas aquél, cuya obra quede abrasada, sufrirá el daño. Él, no obstante, quedará a salvo, pero como quien pasa a través del fuego” (1Co 3,11-15).

Construir la propia vida es mucho más arduo que cambiar una página de Wikipedia, aunque lo segundo pueda resultar más simpático. Se trata de construir con la vida una obra digna de Dios. Por eso, en estos momentos de mi vida real, concreta, ¿por dónde puedo empezar?

Tengo ante mí un día para decidir cómo edifico mi casa. Con la ayuda de Dios, y con una buena dosis de sinceridad, seré capaz de reconocer lo mucho que tengo que cambiar, y lo urgente que resulta tomar decisiones bien pensadas que me lleven hacia lo verdadero, lo bueno, lo bello. 

P. Fernando Pascual


Fuente Catholic.net (Adaptación)

 
 

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