¿No sucederá que no nos atrevemos a llegarnos a ella porque nos exige mejorar?
Sin la capacidad de reconocer públicamente los propios pecados y la propia fragilidad humana, no se puede alcanzar la salvación y tampoco pretender anunciar a Cristo o ser sus testigos.
Porque necesitamos la paz de su mirada, el calor de su compañía, la ternura de su afecto, la alegría de su sí al Padre.
Cuando ves a una persona que está realmente conectada con Dios, en comunión de amor con Él, su testimonio nos atrae y decimos: yo quiero rezar como él.
La única manera de recibir verdaderamente el don de la salvación de Cristo, está en reconocerse con sinceridad débiles y pecadores, evitando cualquier forma de autojustificación.
Y Tú estás ahí, Jesús, por la única razón, por el único deseo que llena tu corazón que es amarnos a cada uno.
El papa Francisco en la catequesis. Hacer que nuestra vida sea una luz de Cristo. E invitó: 'Hoy recemos por alguien con quien estamos enojados'
La mirada es un mapa del alma, una ventana al corazón de cada persona.
¿Tú, Cristo, eres capaz de llenar de alegría mi vida, de gozo mi corazón, de ilusión mi caminar ?
La verdadera libertad nace del abrir la puerta del corazón al Señor.