¿Cómo hacer apostolado con tus amigos?

Dios pone en nuestro camino a muchas personas, amigos, conocidos, parientes. Y confía en que seremos un instrumento de su Gracia para que todos ellos lo conozcan.

 
¿Cómo hacer apostolado con tus amigos?

A nadie le gusta que se lo empuje.


Un empujón es una muestra de imposición. Un empujón obliga a que vayas hacia delante, hacia atrás o hacia los costados. No por una decisión propia, sino porque te fuerzan a hacerlo.


Cuando pensamos en nuestro apostolado, debemos saber –desde el principio- que este requiere constancia, paciencia y oportunidad.


La constancia para ir venciendo con caridad y la Gracia de Dios, los crecientes prejuicios que pueden tener nuestros amigos sobre la fe y sobre la cercanía con Jesús. Y todo lo que ello implica.



La paciencia, para dejar actuar al Espíritu Santo en el alma de nuestros amigos, a fin de que vayan macerando, como un buen vino en los odres, esa decisión, plasmada en la voluntad de decir “sí”, a la invitación de vivir santamente la vida ordinaria, es decir a todo el programa de nuestro quehacer cristiano.



Y la oportunidad que, lejos de la despreocupación y del “ya veremos”, nos impone ciertos tiempos y circunstancias para hablar a nuestros amigos de Dios. No existen, obviamente, los momentos perfectos y sería necio el esperarlos. Pero sí aquellos en donde podamos percibir que hay –en nuestro interlocutor- una buena predisposición para escuchar.



Constancia, paciencia y oportunidad y –lo más importante- la oración y presencia de Jesús, sin las cuales es imposible el apostolado. ¡Ni siquiera empujando!



(Fuente: Yo Creo)



 
 

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