¿Noviazgo corto o largo?

¿Hay alguna receta que indique la cantidad de tiempo ideal para esta relación? Algunas líneas para encontrar una respuesta.

 
¿Noviazgo corto o largo?

El noviazgo es esa hermosa etapa en la vida de una pareja donde sus integrantes se van conociendo, afianzando en el amor y proyectando un futuro juntosd como familia. Por lo general, coincide con la juventud, época de sueños e ideales a alcanzar.


Entonces ¿cuánto debe durar el noviazgo? Desde ya hay que aclarar que no hay una regla fija y que cada caso tiene su particularidad. Con todo, se pueden trazar algunas líneas orientativas.


Lo primero es tener en claro que cantidad no es igual a calidad. Un mayor tiempo de noviazgo no implica necesariamente un mejor resultado en el matrimonio. Aquí la clave es conocerse y madurar el compromiso personal con el otro. Encontrándose con frecuencia y cimentándose en el diálogo sincero, dos personas pueden llegar a tener una idea bastante acabada, el uno del otro, en un año o dos. Una vez más hay que decir que cada pareja es "un mundo", y que mucho depende de la edad de los novios y de sus características personales en este proceso.


También a nivel afectivo hay un tiempo prudencial en el que se crece en el amor real -a partir del "flechazo" inicial, siempre pasajero- o se va enfriando hasta que uno o ambos descubren que la relación no responde a lo que esperaban y que es tiempo de ponerle fin. Si bien terminar un noviazgo tiene un sabor amargo y conlleva la frustración de un proyecto, es lo mejor cuando la pareja descubre que "durar" juntos no los hará crecer juntos. Esto válido incluso si los novios ya llevan varios años juntos. Tal vez el miedo a sentir que ese tiempo se tira por la borda los empuje a continuar, alargando una agonía que tendrá su desenlace en un fracaso matrimonial. Además, siempre es posible rescatar vivencias y aprendizajes que serán útiles para una futura nueva relación.


Volvamos a la cuestión fundamental. Si el noviazgo es una etapa transitoria, hermosa en sí misma pero siempre ordenada a madurar en el matrimonio, hay preguntas que no puden faltar a la hora de juzgar la calidad de esa relación y su posible viabilidad en el futuro: ¿puedo decir que lo/la conozco lo suficiente para dar el salto a un compromiso definitivo? ¿Lo/la quiero realmente, tal como es, con sus defectos y virtudes? ¿Estoy dipuesto/a a permanecer a su lado fielmente en las alegrías y las tristeza, en la salud y en la enfermedad?


Es muy importante tener en claro qué cosas no nos gustan de la otra persona y saber si somos capaces de convivir con ellas. La ilusión de que el otro cambiará más adelante suele ser sólo eso, una ilusión.En cualquier caso, es posible crecer juntos pero siempre a partir de coincidencias básicas que permitan avanzar en el proyecto común. En este punto es bueno tener presente la importancia de compartir o no la fe con la otra persona, esto puede llegar a ser un foco de conflictos en el futuro si no se ha dialogado suficientemente sobre ello.


El tiempo que dura un noviazgo depende también de circunstancias ajenas a las cualidades personales de los novios, como -por ejemplo- el factor económico. ¿Pueden comprar o alquilar? ¿Están ahorrando? En fin, éstas y otras muchas cuestiones influyen en las decisiones a tomar.


Por último, y no por ello menos importante, hay que señalar la importancia de poner todo este proceso en manos de Dios, pidiéndole que el Santo Espíritu ilumine las mentes y encienda los corazones. La maravillosa aventura del amor en paraja, en el noviazgo y más aun en el matrimonio,  requiere de mucha aceptación, paciencia, compromiso, fidelidad, en fin, una serie de virtudes que pueden -y deben- ser cultivadas humanamente, pero que siempre serán más fáciles de vivir tomados de la mano de Jesús.


M.N. © Yo Creo

 
 
  • angel
    muy buenisimoo

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