"Una caja de condones, un teléfono móvil y un par de consejos"

Una carta para hijos adolescentes, de parte de un padre cristiano.

 
"Una caja de condones, un teléfono móvil y un par de consejos"
El teléfono móvil cargado para poder localizarte y para llamar en caso de emergencia. ¿Los consejos? Pues de todo un poco: cuidado con los desconocidos, no aceptes ni tomes drogas, no subas al coche si el conductor ha bebido, vigila tu bolso... según las circunstancias. Y los condones... bueno, todos sabemos para que sirven, aparte de que inflados se hacen unos globos medio graciosos (aunque me parece de muy mal gusto) para soltar por los aires en los conciertos de rock. 

Esto suele ser lo que los padres occidentales medios del Siglo XXI dan a sus hijos antes de concederles luz verde para que gocen de una cierta autonomía para salir y moverse lejos del nido y de la supervisión familiar.

Pero si los padres tienen valores cristianos, seguro que esto no alcanza ¿no es así? Y creo que sería bueno - si eres joven- que puedas "ponerte en sus zapatos" y entender sus razones, y por qué a veces hay condiciones y requisitos especiales para ti (además de que eres de por sí una persona especial, claro está). 

Los padres quieren proteger a sus hijos, pero también prepararlos y capacitarlos para su vida futura. Los primeros pasos en la autonomía más plena del individuo son momentos preciosos pero delicados a la vez, sobre todo a la hora de encontrar un perfecto equilibrio entre protección y libertad. Por eso los padres ponen (y a veces imponen) condiciones y límites a tu autonomía. Y tú, cuando seas padre o madre, lo entenderás y probablemente lo harás también. 

Un padre con valores cristianos no se preocupa solo por tu supervivencia en este difícil mundo que nos ha tocado, sino además por la vida espiritual -la integridad- de sus hijos. Así que a la hora de dar luz verde y más espacio a tu independencia, él lo considerará desde varias perspectivas. 

Para eso no alcanza solo con darte un teléfono móvil: busca la confianza plena en que no hará falta siquiera localizarte (a no ser una emergencia), donde la amistad, la comunicación y la confianza mutua ya están establecidas en el hogar; y no haga falta un celular para “asegurarlas”.

No alcanza con evitar un embarazo o el contagio del SIDA, es preciso que desarrolles una integridad moral real y plena, de cuerpo y alma.

No basta con un par consejos – aunque sean maravillosos – sino que la Palabra de Vida llegue a ser la "lámpara" que alumbre tu camino, que sea la referencia para todas tus decisiones. 

Es por eso que no basta con darte un “kit de supervivencia”; quiere asegurarte para que no te zarandeen como trigo, ni vengan a matarte, robarte y destruirte.  

Porque los hijos son muy especiales y valen mucho -muchísimo-, y los amamos con un amor sincero e incondicional. La autonomía que queremos darte no se basa en lo que llevas encima ni en lo que oyes antes de salir de casa de pie con la llave en la mano; sino en lo que podemos constatar, día tras día, que ya llevas dentro, atado a tu corazón. 

La vida es un reto, una maravilla, que los cristianos vivimos por fe, en la gracia y desde la responsabilidad que es la consecuencia de una identidad. Por eso Jesús enseñó que “conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” . Porque uno conquista su verdadera autonomía y libertad cuando conoce y vive en la verdad.  

Claudio Tupinanbá


Fuente Protestante Digital (Adaptación)

 
 
  • GRISELDA
    Excelente nota!!!!!! Tengo mi hija adolescente de 15 años. Es muy buena, no sale, pero igualmente vivo muy atemorizada de que le pase algo feo. Me cuesta mucho el diálogo con ella, ya que es poco comunicativa. Gracias a Dios es muy creyente, pero estamos viviendo tiempos muy difíciles.
  • lucia cloppet
    DESCRIPCION

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