1° de Mayo: Día del Trabajador

La experiencia subjetiva de trabajar, por el P. Eduardo Cassas.

 
1° de Mayo: Día del Trabajador

Más allá de las circunstancias históricas que motivaron que el 1° de Mayo sea el día del trabajador esta conmemoración me hace pensar, cada vez más realistamente -no tanto en el hecho fáctico del trabajo y sus condiciones- sino en la manera subjetiva  en que las personas viven su trabajo, no importa cuál sea.


Ciertamente hay un trabajo para cada circunstancia, conveniencia y necesidad humana ya sea dada naturalmente o generada artificialmente. Hay trabajos grandes y pequeños, importantes e irrelevantes, nobles y otros no tanto, estables o momentáneos, lindos y feos, agradables y desagradables, buenos y malos. No hay que idealizar, ni mucho menos idolatrar el trabajo. Tampoco despreciar o tener prejuicio para con algún trabajo. A menudo hay discursos edulcorados sobre el trabajo. Nunca ningún trabajo es abstracto. Es siempre concreto como el mismo trabajador, la actividad que desempeña,  los compañeros que tiene (si es que trabaja con otros) y las condiciones en las que está. El trabajo perfecto no existe. Ni el entorno laboral ideal tampoco.


Hay quienes disfrutan y quienes padecen su trabajo. Hay quienes no les queda otra posibilidad que trabajar, ya sea para sí o para los demás. Hay quienes tienen la opción y quienes no la tienen. Hay quienes trabajan para sobrevivir y hay quienes apenas sobreviven después de trabajar. A veces el trabajo nos gratifica; otras, nos enferma. A veces es un sueño, otras una pesadilla. A veces un alivio, otras un peso. Existen quienes lo toman como una bendición y otros como un castigo. Algunos lo sienten un regalo y otros, un derecho. Para unos es una posibilidad y para otros una justicia. Para unos una oportunidad y para otros un merecimiento. Hay quienes sirven en su trabajo y hay quienes se sirven de él. Hay quienes se desviven en el trabajo y hay quienes el trabajo los enferma y hasta los mata. A unos libera, a otros oprime. Para unos es una puerta y para otros,  una cadena. Hay quienes se sienten usados, manipulados y hasta explotados. Otros se vuelven adictos y casi que no tienen vida personal, ni familiar más allá del horario laboral.


En tiempos de emergencia social no es políticamente correcto ser crítico del trabajo. Se nos inculca que hay que agradecer y cuidarlo. Hay trabajos que buscamos y elegimos y hay otros que simplemente llegamos a ellos o ellos llegan, de muy diversas maneras, a nosotros. A veces como sorpresa, otras veces a través de cálculos y estrategias. Para algunos el trabajo es una competencia consigo mismo y para otros es una competencia con los otros.


Algunos trabajan para la vida y otros se mueren trabajando. Algunos se apasionan,  otros se decepcionan. Algunos le encuentran sentido y otros, no siempre. Hay quienes necesitan motivación para trabajar y otros no la necesitan. Hay quienes trabajan rutinaria y mecánicamente y otros lo hacen con fuerzas y ganas. Algunos están, otros se van. Algunos la pasan bien; otros regular y otros, bastante mal. Hay quienes trabajan para jubilarse y hay quienes jubilados siguen trabajando para mantenerse. Hay quienes trabajan en lo que no les gustan y en aquello que les gusta no logran trabajar.


En definitiva, hay tantas experiencias subjetivas del trabajo y tantos modos de trabajar como personas trabajando haya. Para algunos el 1° de Mayo será un festejo, para otros un descanso, para otros simplemente un feriado. Es por eso que en el 1° de Mayo sólo me atrevo a pensar que no todos celebramos lo mismo. Cada uno tiene que pensar qué celebra, si algo celebra. Cada forma y estilo de trabajo nos habla más de nosotros mismo que de nuestro trabajo. No basta saber que hay unos que trabajan y otros no. Que hay algunos que trabajan en muchos trabajos y otros en ninguno. Lo bueno es preguntarnos y respondernos, cada uno, desde su propio espejo. 


Fuente: Yo Creo – Autor: P. Eduardo Casas


 
 

COMENTÁ ESTA NOTA

Código de Validación