Aimar: 'Me cansé… estoy rengo… se terminó'

El ex jugador de fútbol de Valencia y de River Plate le dejó un mensaje a un amigo que puede ayudarnos en nuestra vida interior.

 
Aimar: 'Me cansé… estoy rengo… se terminó'

"No pasa nada, llega un día que se termina. Me cansé de tomar antiinflamatorios, pastillas, infiltrarme y renguear en los entrenamientos", le dijo Aimar a un ex compañero en un mensaje telefónico.


Estas declaraciones -verdaderamente tristes- de un deportista que se retira, pueden ayudarnos mucho a repensar nuestra propia vida interior.



Casi con palabras idénticas a las del futbolista, nosotros podríamos ir a nuestro director espiritual, al sacerdote con el que nos confesamos o –inclusive- al mismo Jesús en el sagrario y decirle: “me cansé… estoy rengo… se terminó”.



Es cierto que hay días en los que la lucha se hace bien cuesta arriba. En los que esas flaquezas que tu y yo tenemos parecen ganarle a nuestro deseo íntimo de vivir en gracia y convivir con el Señor. De rezar. De hacer pequeñas mortificaciones encomendando una intención muy especial, a un amigo o a un familiar.



Es tentador “tirar la toalla” porque siempre estamos peleando con lo mismo. Y siempre parece que tenemos los mismos pecados. Nos da verguenza recurrir a la reconciliación diciendo siempre lo mismo. A veces “rengueamos” y nos cansan los antiinflamatorios que sabemos que debemos tomar para volver a caminar bien.



Pedir perdón (Dios nunca se cansa de perdonar, nos dice frecuentemente Francisco). Volver a los sacramentos. Retomar el “contacto visual” con el Señor. Y, sobre todo, volver a empezar, aunque sea todos los días.



Dios no quiere que le digamos “me cansé, estoy rengo, se terminó”. Prefiere que, con humildad, le digamos como Pedro, después de haberle negado tres veces: “Señor, Tu lo sabes todo. Tu sabes que te amo”. Y empezar de nuevo.



(Fuente: Yo Creo)



 
 

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