Apropiar no es adoptar

Por su interés y actualidad, reproducimos el artículo publica en el diario Clarín el día 5 de marzo último.

 
Apropiar no es adoptar

Apropiación es un término que cobró relevancia en los casos de la sustracción de niños en la época de la dictadura militar, pero se apropió y apropia niños de manera permanente antes y después de ese período.

Es un término cruel, ya que estamos habituados a personificarlo en torturadores. Pero también lo encarnan personas comunes que han pasado estados de vulnerabilidad extrema ante dificultades en su fertilidad, encaminándose hacia estas acciones por desesperación, falta de conocimiento entre otras causas que no quiero adentrarme en juzgar.

Erróneamente se las llama “adopciones ilegales” pero esta denominación es contradictoria puesto que la condición necesaria para que vinculo familiar entre padre e hijo -que no comparten la misma biología- sea por adopción es la mediación de la ley, de la justicia.

Apropiar es el acto de falsificar la identidad de un niño, falseando la filiación biológica inscribiéndolo como propio. Apropiar es un acto delictivo y es fundamental que no se confunda con adoptar. Tampoco hay que perder de vista el hecho de que las apropiaciones inciden en la adopción, disminuyendo el número de niños que podrían ser adoptados.

En la apropiación el eje es la necesidad de una pareja de tener un niño y en la adopción el eje es el niño y su derecho fundamental de insertarse en una familia.

La adopción es un proceso legal por el cual un niño accede a tener su familia. La adopción garantiza que no sea negado el origen biológico del niño, garantiza que tenga conocimiento de la verdad sobre la forma de constitución de su familia y que tenga acceso -si así lo cree necesario- a los datos de su historia previos a la adopción.

En nuestra sociedad de consumo la inmediatez es una premisa: rápidamente se accede o no al objeto que se quiere. Adoptar no es fácil, requiere tiempo. Implica el atravesamiento de situaciones dolorosas tanto de los niños como de las parejas, que requieren la elaboración subjetiva necesaria para que se produzca el encuentro de la familia deseada. Implica la evaluación de situaciones complejas de los niños y de las parejas que se inscriben como postulantes. Implica que los tiempos de los niños se alargan hasta agotar todas las posibilidades de vínculo en el entorno de origen.

Que los tiempos no sean excesivos es un postulado que debe defenderse porque afectan a la calidad de vida de los niños. Pero es cierto que para nuestra cultura y sociedad la biología opera como obstáculo por su peso predominante a la hora de considerar qué es una familia.


Tanto insistir excesivamente con la biología como borrarla son dos caras de una misma moneda, de la dificultad para considerar que adoptar es una forma mas de ser familia que debemos defender porque es la única capaz de darle a un niño, que no la tiene, la posibilidad de crecer con los cuidados y afecto que se merece.

Gaby Par

 
 

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