Cómo enseñarles a tus hijos a comer sano

Hay un único camino hacia una alimentación saludable: la educación; si los chicos incorporan, desde pequeños, la importancia de ingerir alimentos beneficiosos para su organismo, las próximas generaciones gozarán de una mejor salud.

 
Cómo enseñarles a tus hijos a comer sano

Hay estudios que afirman que se aprende a comer bien desde la panza, ya que el líquido amniótico podría transmitir diferentes sabores al feto", explica Analía Flores, coordinadora de la Fundación Danone , donde desde hace varios años llevan adelante Nutrición2, un programa integral que busca desarrollar hábitos saludables. Y sigue: "Una vez que el bebé nace, continúa aprendiendo con la lactancia, ya que la leche de la mamá puede variar el sabor según lo que ella coma".


Entonces, desde antes de que los pequeños vean la luz, los adultos –sobre todo, la madre– pueden empezar a educarlos en materia de alimentación. Y luego, en las primeras etapas de la vida, hay que mantener la conducta. "Es cuando se empiezan a formar los hábitos alimentarios que se aprenden con la experiencia y la exposición reiterada al alimento; es decir, cuanto más familiar sea el alimento para el niño, más fácil es que lo consuman sin problema", dice la licenciada Paula Pueyrredón, responsable del área de educación nutricional del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil Dr. Alejandro O’Donnell (CESNI) . Sin embargo, aclara: "A su vez, existen factores de variada índole que determinan o afectan la adquisición de los hábitos alimentarios a lo largo de la vida de un individuo. Éstos provienen del ámbito genético, fisiológico, social, cultural, psicológico, etc. y se combinan entre ellos. Sin duda, los alimentos con atributos sensoriales agradables (dulces, salados, ricos en grasas) corresponderán a los alimentos preferidos y, por ende, serán aquellos que tendrán las mayores posibilidades de incorporarse a los hábitos alimentarios de la persona".


Por lo tanto, si les sumás variedad habrá más chances de que, de a poco, se familiaricen también con los alimentos más sanos. Pero no sólo hay que ponerles el plato de verduras delante; también debés comerlo vos, ya que aquella famosa frase de que hay que predicar con el ejemplo, aquí es ni más ni menos que el secreto del éxito. "Es fundamental el ejemplo de los mayores: padres, abuelos, las personas que pasen el mayor tiempo del día con ellos. Los niños aprenden y construyen sus hábitos alimentarios desde el momento en que comparten la mesa, viendo qué comen y cómo se relacionan estas personas con la comida", explica la licenciada Magdalena Bauschen, miembro de la Asociación Argentina de Nutricionistas (AADYND) y co-coordinadora del Programa "Aprender, Comer y Crecer" de Knorr, una acción que la empresa realiza en conjunto con el Banco de Alimentos y AADYND para brindar un aporte nutricional a las familias en la vulnerabilidad alimentaria, priorizando el rol de la madre en la alimentación de sus hijos.


Desde chiquitos


Entonces, la educación comienza desde temprana edad y esto incluye no sólo la primera comida, sino también la mamadera. "Si le incorporamos mucha azúcar, el niño se acostumbrará a sabores muy dulces, lo que puede no ser bueno a futuro", advierte Flores. Ahora bien, ¿qué significa educar a los chicos en materia de nutrición? Según explica Pueyrredón, esto es ni más ni menos que ofrecerles un aprendizaje de estilo de vida, por lo que no hay una única manera de transmitir los conocimientos, sino que lo mejor es hacerlo de diferentes formas. "A través de charlas en la escuela, de mensajes que le pueden transmitir los padres, de una visita a una huerta, de un recorrido guiado por el supermercado, del análisis de los rótulos de los alimentos, de un taller de cocina que les permita conocer lo que comen y sus diferentes formas de preparación, de lecturas y videos sobre el tema, etc.", ejemplifica la especialista del CESNI.


La infancia es, sin dudas, una de las etapas en la que los chicos presentan más curiosidad por conocer todo del mundo que los rodea, y hay que usar eso a favor. Así, por ejemplo, la representante de la Fundación Danone ofrece algunas ideas para que sea más fácil inculcarles la importancia de ciertos hábitos alimenticios saludables: explicarles lo fundamental de la hidratación cuando juegan o del desayuno para arrancar el día con energía pueden ser dos maneras de captar su atención. Tal vez relacionando la alimentación con las actividades de su vida cotidiana, sea más sencillo que incorporen los conceptos. "Lo importante es hacerlo vivencial, participativo y siempre agradable", remarca Flores.


Clasificaciones


Ni buenos ni malos. Para los especialistas es fundamental no etiquetar a las comidas bajo este tipo de rótulos. "Los adultos suelen restringir el consumo de alimentos ricos en grasas y azúcares con el fin de que los niños tengan una alimentación saludable. Piensan que deben eliminar los productos ‘malos’ y aumentar el consumo de los ‘buenos’. Sin embargo, el mensaje correcto es enseñar a los niños a comer todos los alimentos con una frecuencia y en una cantidad adecuada", hace hincapié Pueyrredón. Y continúa: "El acceso a los alimentos ricos en calorías, azúcares y/o grasas debe hacerse limitando la porción y la frecuencia con la que se ofrecen. ‘La fruta prohibida’ es más tentadora. Varios trabajos científicos muestran que la restricción de los alimentos aumenta la preferencia y el consumo de éstos, y disminuye el autocontrol al comerlos".


Lograr que los chicos comprendan los diferentes grupos de alimentos (la famosa y antigua pirámide nutricional) y las funciones de sus nutrientes, facilitará que entiendan que azúcares y aceites deben consumirse en una medida mínima en comparación, por ejemplo, a la fruta. "Si para el niño y la familia es un buen programa ir a un restaurante de comida rápida, no hay que eliminarlo, sino complementarlo con otros buenos programas para disfrutar juntos, que incluyan una propuestas saludables", alienta la representante de Danone.


En tanto, la especialista de programa impulsado por Knorr recuerda la importancia de la mesa familiar. "Ésta constituye un ámbito ideal para la transmisión no sólo de hábitos de alimentación saludable sino de recetas, preparaciones, formas de cocinar y otras tantas experiencias que influyen de manera positiva en nuestro vínculo con la comida y a su vez nos vinculan con la cultura y tradiciones de nuestro pueblo", explica.


La adolescencia


Edad difícil si las hay. Trastornos alimenticios, tentaciones de todo tipo, más tiempo fuera de casa (por lo que el control de aquello que ingieren es menor) y la necesidad de probar de todo un poco hacen un combo muchas veces difícil de digerir.


"A medida que un chico crece, crece también su capacidad de informarse y el interés por verse y sentirse bien", contrarresta Flores. Por lo que hay que aprovechar este aspecto para inculcarles aun más el hábito de la alimentación saludable. "La adolescencia también es un período sensible para la instalación de trastornos alimentarios. Por eso es importante hacer hincapié en tener como meta un cuerpo saludable y no en conceptos como gordo o flaco y dejar de utilizar palabras como dieta", propone la coordinadora de la Fundación Danone, institución que, entre otras acciones, este verano auspició la comedia musical súper saludable, que ganó el premio Estrella de Mar y que muestra, de manera didáctica y divertida, el porqué de la variedad y la moderación en la alimentación.


Resumiendo: cambiar la alimentación de los adultos -si ésta no fuera saludable- es el primer paso para que los chicos aprendan a comer. No podés decirles que una manzana es mejor para ellos que un alfajor mientras desayunás uno triple de chocolate amargo y dulce de leche. No negarles ciertos gustos ni prohibirles el consumo de ningún tipo de alimentos es otra de las claves, pero informarlos, incorporarlos en el proceso de selección y cocción de las comidas y darle a cada cosa su justa medida son las recomendaciones para sumar nuestro aporte a un futuro más saludable de nuestros hijos y de las generaciones venideras.


(Fuente: Revista Maru, por Verónica Salatino)


 


 
 

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