Cómo hablarle (y qué no decirle) a una persona con cáncer

Ideas sobre cómo ayudar y ofrecer apoyo a quien está atravesando la enfermedad.

 
Cómo hablarle (y qué no decirle) a una persona con cáncer


Un día a ese familiar, amigo, vecino o compañero de trabajo le diagnosticaron cáncer. Y ahí todo cambió. ¿Cómo encararlo? ¿Qué decir? ¿Es mejor evitar el tema o tocarlo? El miedo a quebrarse. El buscar las palabras, repetir mensajes de aliento. Y el ¿cómo estás? en busca de una respuesta que no siempre es la deseada. La enfermedad se convierte en una barrera para la comunicación. En una presencia constante, ineludible. Para evitarlo, especialistas ofrecen una serie de consejos sobre cómo hablar con una persona con cáncer y qué cuestiones es preferible evitar.


 “Cuando se habla con alguien que tiene cáncer, lo más importante es simplemente escuchar a la persona. Tratá de escucharla y comprender cómo se siente. No subestimes, juzgues o trates de cambiar la manera en que se siente o actúa. Tratá de dejar tus sentimientos y miedos de lado. Hacele saber que cuenta con vos para que hablen en cualquier momento que lo desee. En caso de que la persona no sienta deseos de hablar, decile que eso también está bien. Podés expresarle que estás disponible para escucharla cuando lo necesite”, recomiendan desde la Sociedad Americana del Cáncer, desde donde ofrecen una serie de ideas sobre cómo ayudar y ofrecer apoyo a una persona que está atravesando la enfermedad: 


-       Dejá que la persona tome la iniciativa. Si quiere hablar, escuchá atentamente.


-       Escuchá qué y cómo lo dice.


-       Intentá sentirte bien durante los silencios. El silencio puede ayudar a la persona con cáncer a enfocar sus pensamientos. Hablar porque se está nervioso es irritante. A veces el silencio reconforta y permite al paciente expresar mejor lo que está pensando y sintiendo.


-       Tratá de mantener contacto visual. Esto le da al otro la sensación de que realmente está presente y siendo escuchado con atención.


-       Las miradas, caricias y sonrisas logran vencer las barreras de la enfermedad.


-       Intentá no dar consejos. Dar consejos buenos es difícil cuando no se está en la misma situación. Es preferible hacer preguntas o escuchar.


-       No digas “sé cómo te sentís”, porque realmente no sabés cómo se siente.


-       Si tenés ganas de llorar, explicáselo. Alejate un rato hasta que puedas estar cerca sin que tenga que consolarte a vos.


-       Las personas con cáncer no siempre quieren pensar o hablar de la enfermedad, porque hacerlo solo los haría sentirse bajo la etiqueta de “paciente de cáncer”. Reír y hablar de otras cosas son buenas distracciones.


-       Traten de hacer cosas juntos. Compartan las actividades que siempre los unieron (jugar a las cartas, ver películas). Usá tu criterio respecto del nivel de energía de tu ser querido. Preguntale si necesita descansar. No subestimes los efectos de la enfermedad, pero evitá la sobreprotección, y animálo a pasar tiempo con vos y los demás.


-       Motivá a los amigos a visitarlo. Pueden ayudar a hacer mandados, cocinar o cuidar a los chicos. Si no pueden ir, aconsejales que se mantengan en contacto.


-       Seguí visitándolo. Las personas con cáncer se pueden sentir muy solas y aisladas. Mantenete siempre en comunicación.


-       Y sobre todo, sé vos mismo. Tratá de no preocuparte sobre si estás haciendo las cosas de la manera correcta. Dejá que tus palabras y actos salgan del corazón.


Qué cosas no decir


Stan Goldberg es un especialista en comunicación, profesor emérito de la Universidad Estatal de San Francisco. A sus 75 años, le diagnosticaron una forma agresiva de cáncer de próstata. De la experiencia como paciente y su formación académica, nació el libro Loving, supporting, and caring for the cancer patient (Amar, apoyar y cuidar al paciente con cáncer). En una entrevista citada por The New York Times sostuvo que quienes tienen cáncer suelen toparse con personas que adoptan el papel de animadores y sueltan frases del estilo “no te preocupes”, “vas a estar bien”, “vamos a enfrentarlo juntos” y “van a encontrar una cura”. Eso, dice, puede ser efectivo solo en el corto plazo, “pero a la larga pueden generar culpa si el cáncer es más agresivo y vence todos los esfuerzos de la persona”. Por esa misma razón, los especialistas sugieren erradicar el vocabulario bélico: evitar hablar de lucha, dura batalla, o pelea contra el cáncer.


Goldberg sugiere hablar menos y escuchar más. Y esta es su lista de las cosas que no hay que hacer.


-       No hagas referencia a los cambios físicos diciendo cosas como: “Por lo menos bajaste esos kilos de más”.


-       No le digas que tiene suerte de sufrir un tipo de cáncer y no otro, porque eso minimiza lo que la persona está viviendo.


-       No ofrezcas información sobre tratamientos no probados ni referencias de médicos de práctica dudosa.


-       No sugieras que su estilo de vida es el causante de la enfermedad. La culpa no ayuda.


-       No lo sermonees para que se mantenga positivo, ya que eso puede generar sentimientos de culpa si las cosas no salen bien. Es mejor decir “contás conmigo, sin importar lo que pase”, y decirlo de corazón.


-       No preguntes por su pronóstico. Si te da esa información, hablen. Si no, mejor evitar la curiosidad.


-       No te conviertas en una carga al expresar sentimientos de desánimo. Aunque es válido un “lamento que te haya pasado esto”. Si no sabés qué decir, es mejor blanquear la situación, antes que evitar a la persona, porque puede sentirse abandonada o pensar que no le importás.


Fuente: Clarín


 
 

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