Diccionario de emociones

El sentimiento es la lengua que el corazón usa cuando no encuentra las palabras justas.

 
Diccionario de emociones

El miedo a veces es una sensación; otras, una emoción y otras, un sentimiento. Depende de su intensidad y permanencia. Lo cierto es que -aunque no siempre podamos definirlo tan claramente- lo sentimos de manera inconfundible, como una soga que nos maniata cuando queremos salir corriendo. El miedo está siempre acompañado de otros sentimientos.


El mundo de las emociones y sentimientos -que vive en el mar profundo e impetuoso del alma- se expresa mejor con imágenes. Ellas no definen. Sólo muestran. Tenemos que escribir nuestro propio “diccionario de emociones”. Pintar nuestra paleta de sensaciones. Armar un catálogo personal, un repertorio privado de emociones con las que construimos el propio y personal lenguaje que habla nuestro corazón.


¡Hay tan variadas emociones y tan plurales sentimientos! Si empezamos por los más difíciles y oscuros, aparece la angustia, un nudo bien apretado en el centro del pecho; la preocupación, un adhesivo  que no deja salir del pensamiento lo que todavía no sucedió; la vergüenza, un paño negro que nos cubre cuando quisiéramos ser invisibles y desaparecer; la culpa aparece –en cambio- cuando estamos convencidos que podíamos haber hecho algo diferente pero ni siquiera lo intentamos; la ansiedad se acelera cuando los minutos parecen interminables para alcanzar lo que uno desea que acontezca rápido.


El recuerdo surge cuando el pensamiento -sin nuestro consentimiento- vuelve a leer un capítulo que ya sabe. La nostalgia irrumpe cuando  hay un momento que acariciamos con el alma mientras trata de huir del recuerdo aunque el recuerdo no se lo permite. La indecisión aparece cuando el corazón sabe muy bien lo que quiere pero la razón dicta que se debe optar por otra cosa. La seguridad, en cambio, llega cuando el pensamiento se cansa de buscar y se detiene, conformándose con lo poco que ha obtenido.


La razón brilla cuando la pasión está sosegada y nos muestra que la lucidez es como un acceso  de locura al revés. La intuición relampaguea si el corazón da un salto hacia el futuro y vuelve inmediatamente al punto donde nos encontramos en el presente. La pasión se despierta cuando el ímpetu llega, entra y se hace cargo.


La tristeza, por otra parte, es una mano fuerte y grande que aprieta estrujando el corazón en lágrimas. La felicidad, en cambio, se muestra como un instante que siempre tiene prisa por irse. La paz es un atardecer que se ha quedado dormido en nuestra mirada a causa de tanto contemplarlo. Por último, al amor se lo reconoce, cuando el resto de la vida y del tiempo que nos quedan, no resultan nunca suficientes para compartirlos con quienes más queremos.


¡Armemos nuestro propio “diccionario” de aquellas emociones y sentimientos que recorren los registros y las vibraciones del alma! Hay que tratar de limpiar el cristal interior. Cambiar los miedos por emociones luminosas y saludables. Refrescar el interior. Transitar nuevos paisajes y viajes. No elegir lo ya conocido. Cambiar, empezando  por algo pequeño.  No ahuyentar la esperanza. No tener temor de  ser –cada vez más auténticamente- uno mismo.


(Fuente: Yo Creo – Autor: Eduardo Casas)


 
 
  • Ernestina NOMBRE
    Hola: Me gustan las palabras del Padre Eduardo Casas?¡¡¡¡¡ Yo creo? Que êl esta pasando por muy buenos momentos en su vida¡¡ y puede escribir con mucha felicidad y proyectos¡¡¡ No todo Es asi¡¡ A veces con esto se tapan situaciones que quedan pendientes" y Lo que Queda en el aire NUNCA SE BORRA"!! Hay que? resolver todo¡ No olvidarse de nadie? Poner las mismas ganas en el otro" Ser sus proyectos? Mitigar las Angustias? que dejamos a veces .Esas heridas que no sanan y solo el que lo hizo puede curar. Y Luego "SI" Desplegar su vuelo en Paz en Armonia¡ Compartiendo con el hermano esas alegrias¡¡ Todos Debemos ser UNO SOLO" Dijo Papa Francisco¡¡¡ Si Soy tan Feliz? Por que no compartir esa Felicidad? Y Asi todos viviremos en un MUNDO MEJOR"!! Ernestina¡¡¡

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