El vaso, el canal y la fuente: distintas formas de dar y de darse

La metáfora del agua que puede pasar por un vaso, por un canal o por una fuente.

 
El vaso, el canal y la fuente: distintas formas de dar y de darse

Hay una imagen que nos puede ayudar para comprender mejor las diversas formas de dar y de darse de una persona en vínculo con otra. La metáfora del agua que puede pasar por un vaso, por un canal o por una fuente. El líquido elemento sigue siempre siendo la misma agua. No obstante, su recipiente es diverso. El vaso retiene y no da nada. El canal da y no retiene. La fuente crea, retiene y da.


Hay seres humanos que son como vasos, retienen y no dan nada, su única ocupación es acopiar, ya sea cosas materiales, afectos o virtudes, ciencia y sabiduría. Son aquellos que creen saber todo lo que hay que saber; tener todo lo que hay que tener y consideran su tarea terminada cuando concluyen con su almacenamiento. No comparten su alegría, ni ponen al servicio de los demás sus talentos. Terminan siendo estériles, servidores de sí mismos, carceleros de su propio potencial humano.


Por otro lado, hay almas que son como un canal porque dan todo y no retienen nada. Se pasan la vida haciendo cosas. Continuamente producen. No están felices sino realizan muchas actividades, todas de prisa y a la vez. Creen estar al servicio de los demás cuando -en realidad- su activismo es el único modo que tienen de sofocar sus carencias. Dan y dan, sin retener. Dan aunque siempre se sienten vacíos.


Por último, están los corazones que son como una fuente que crea, retiene en su propia profundidad y luego da generosamente, todo en su justa y abundante medida. Se convierten así en verdaderos manantiales de vida. Son capaces de dar sin vaciarse, de nutrir sin decrecer, de ofrecer todo, sin quedarse secos. Nos dan de su transparencia y frescura, de su hondura y magnanimidad. Son aquellos que nos inundan y nos iluminan con el reflejo interior de su propia luz.


Ojalá que -en el desierto de nuestro camino- encontremos, aunque sea de tanto en tanto, algún corazón que sea “fuente”.


Fuente: Yo Creo – Autor: P. Eduardo Casas


 
 

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