Familia y trabajo: ¿Cómo conciliarlos?

No existen las recetas mágicas para conciliar familia y trabajo. Por eso reflexionaremos sobre algunos criterios valiosos para encontrar nuestras propias respuestas.

 
Familia y trabajo: ¿Cómo conciliarlos?

La premisa en este tema es simple: conciliar la vida laboral y la familiar es responsabilidad de cada uno, y no hay soluciones universales.  El gran desafío consiste en poder desarrollarnos equilibradamente en todos los aspectos de nuestra vida. Si el trabajo profesional no es parte del propio proyecto familiar, difícilmente se logre armonía y sólo habrá competencia entre estos ámbitos.


No existen las recetas mágicas para conciliar familia y trabajo. Por eso reflexionaremos sobre algunos criterios valiosos para encontrar nuestras propias respuestas. El primero tiene que ver con la formación. Si bien formarse en la profesión es hoy una obligación impostergable para cualquier trabajador, muy pocos se detienen a pensar en la formación para la vida familiar. Sin embargo,  construir familia es un tema sumamente complejo y desafiante. La constante influencia –y hasta agresión– desde diversos ámbitos hace que esta comunidad sufra cambios cada vez más rápidos, que la llevan a naufragar en una sociedad compleja e individualista. En la familia, recibimos la mayor cantidad de educación que podemos recibir en nuestras vidas. Ahí nos formamos “de cero”, es el ámbito privilegiado para educarse en las virtudes humanas. Motivos más que suficientes para dedicar un tiempo específico para aprender a ser mejores cónyuges y mejores padres…


Otro punto es aprender a decir que no: los excesos de una demanda laboral desproporcionada debe ser motivo de análisis en cada hogar para ver si se está dispuesto a semejante tensión. Y para decir que no al exceso de trabajo, hay que decir sí a la familia. Una buena técnica es tratar de llegar a casa con un proyecto atractivo para vivir en familia. Si no, “se alarga el horario de oficina” en casa y eso es muy molesto para todo el resto; el trabajo podrá esperar hasta el día siguiente.


Por supuesto,  tenemos del otro lado demandas laborales genuinas, trabajos que demandan muchas horas de dedicación, viajes, reuniones inesperadas. Y la familia debe saberlo. La franqueza es importante en ambos sentidos: no sólo hay que explicar a las empresas la existencia de una demanda familiar impostergable, también hay que explicar a las familias que hoy las empresas demandan en forma muy distinta que hasta hace pocos años atrás.


Por último, un buen sentido del humor y un gran espíritu deportivo servirán para empezar de nuevo todos los días sin desanimarse. Lo importante no es tener una hoja impecable de logros sino vivir con naturalidad estos desafíos en la familia, el único lugar donde uno puede ser, a pleno, quien verdaderamente es.


FUENTE: Revista Familias de Hoy

 
 

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