Jesús se viste con los harapos de nuestros pobres

Muchas veces pasamos al lado del Señor y aceleramos la marcha. Inclusive miramos para otro lado.

 
Jesús se viste con los harapos de nuestros pobres

El Papa Francisco nos ha interpelado más de una vez sobre nuestra actitud frente a nuestros hermanos más necesitados. Lo ha dicho muy explícitamente: “muchas veces pasamos al lado del hermano más pobre y miramos para otro lado, como si no existiese”.


No podemos decir que amamos a Jesús si no lo vemos en los ojos, en el corazón y en el cuerpo -¡en los harapos, sí!- de nuestros pobres. No podemos buscar la santidad si no estamos dispuestos a mantener nuestra mirada tierna sobre la mirada necesitada de ese Jesús tirado en la calle, en la puerta de una iglesia o en el camino a nuestro trabajo.



“Obra son amores y no buenas razones”: las razones son meras palabras pero se concretan en acciones. De nada sirve tanto bla, bla, bla, si no pasamos de las palabras a la acción. Podemos encontrar a una persona que dice que quiere mucho, pero si no lo demuestra ... de nada vale, miente.



Cuando le decimos a Jesús que lo amamos, que lo queremos, que no podemos vivir lejos de Él, tenemos que estar dispuestos a amar, a querer y a vivir al lado de los más pobres, porque Cristo nos espera en ellos.



Un amigo me dio una pequeña recomendación. Llevemos en nuestros bolsillos las limosnas preparadas, ya separadas. Para que no haya distracción en el momento en el que nos encontremos con Jesús en los ojos de nuestros hermanos más necesitados. “Y siempre, me dijo, cuando des una limosna, mira esos ojos, y vas a ver al Señor”.



(Fuente: Yo Creo)



 
 

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