La aventura de descubrir las señales de los hijos

Cada hijo tiene su personalidad, con fortalezas y necesidades propias. Conocerlos para brindarles lo que necesitan es todo un desafío.

 
La aventura de descubrir las señales de los hijos

Tenemos dos hijos. Ambos son muy amados y fueron muy deseados por mi esposa y por mí. A pesar de tener apenas unos cuantos meses de diferencia, ellos tienen personalidades y talentos muy distintos.


Mientras el mayor se inclina por las matemáticas y la lengua, el menor tiene su corazón puesto en las actividades más creativas, como la pintura, la música, o –simplemente- lo estético. Uno va por la vida vestido con lo primero que encuentra en su guardarropa, mientras el otro combina los colores y las prendas con sumo cuidado.


La tecnología es rápidamente comprendida por el mayor de ellos, y es quien baja esa nueva información a su hermano más chico.


Nos asombra verlos. Muchas veces se nos llenan los ojos de lágrimas por la emoción de ver el regalo tan inconmensurable que Dios nos ha hecho.


El mayor de mis hijos no tiene habilidades deportivas. Muchas veces en el “pan y queso” para la elección de los jugadores de fútbol en los equipos de su colegio, queda último entre todos sus compañeros. Y el menor, tiene dificultades para aprender. Estamos considerando, seriamente, la posibilidad de que tenga dislexia y que ésta sea una  característica con la que deba vivir toda la vida.


Como padres, tenemos algunos momentos donde se nos hace complicado adecuar las exigencias sobre cada uno de ellos de acuerdo a sus necesidades.


Cuando llegan los exámenes, la facilidad que tiene uno se empareja con la dificultad que tiene el otro por retener los conocimientos. Y cuando hay que pintar, el menor es el que despliega su mayor fortaleza, mientras que a su hermano le cuesta salir de los “palotes” torpes y sin gracia.


Hace unos días hablábamos con mi esposa sobre la necesidad de identificar ese sano equilibrio entre la obligación y la libertad, entre la exigencia y la opción, armonías que no vienen escritas en el inexistente manual para ser padres perfectos.


Se nos ocurrió una idea, absolutamente personal y discutible: lo importante es otorgarles el crédito necesario para que se sientan suficientemente fortalecidos a la hora de enfrentar la jornada de estudio o de juegos, y al mismo tiempo ofrecerles herramientas para que entiendan cuál es su responsabilidad, sabiendo ambos que nunca les pediremos nada que no esté a su alcance.


“El tiempo que vivimos, decía Juan Pablo II, no es tiempo de peligro e inquietud. Es tiempo de esperanzas y de logros. El hombre, por encima de toda actividad social o intelectual, por alta que sea, encuentra su desarrollo pleno, su realización integral, su riqueza insustituible en la familia. Aquí, realmente, más que en otro campo de su vida, se juega el destino del hombre.”


Estar cerca de nuestros hijos para saber decodificar sus pequeñas señales es indispensable para su realización personal y su felicidad en la vida. A veces, como padres, lo aprendemos antes. Otras, como en nuestro caso, solo andando...


O.M. © Yo Creo


 

 
 
 
  • Ana
    excelente nota, yo tengo 4 y me siento totalmente identificada con lo que leo... a veces me pregunto porque serán tan distintos.. seria mas facil si tuvieran todos los mismos gustos ...pero despué veo que cada uno nos da su riqueza interior diversa y nos llenan la vida de alegria y nos ayudan a aprender a SER. gracias por la nota, Dios los bendiga!
  • Maria del Huerto
    Excelente nota.. Dios nos de la sabiduria para interpretarlos tal como ellos necesiten.. para su felicidad..

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