La comunicación en la familia

La claridad en los mensajes que emitimos en el seno familiar, nos ayuda a construir una relación más feliz y saludable.

 
La comunicación en la familia

La comunicación está relacionada con la expresión y la recepción de información verbal y no-verbal entre los miembros de la familia. Ello incluye habilidades (y debilidades) en las pautas de intercambio de información en el seno del sistema familiar. 



Y es que cuando las familias funcionan de un modo saludable y se envían mensajes, cada uno sabe de un modo positivo cuáles son los matices sutiles y obvios de la comunicación. Eso significa que los mensajes se captan bien: tal como son dirigidos, en el marco de un apoyo, una comprensión y una empatía compartida. No se está produciendo una competición para ver quien queda por encima de los demás o quien castiga a los otros con el silencio.



Los mensajes en las familias son enviados de una manera sensible, empática y afectuosa. Asimismo, encontramos que hay denominadores comunes: 


·Los mensajes son claros y congruentes.

·La comunicación es fluida.

·Además gozan estas familias saludables de una eficaz capacidad de expresar realmente lo que sienten con precisión, y a la vez, una sutil capacidad de dialogar sin enzarzarse en discusiones.

·Suelen estar más abiertas a hablar para solucionar los problemas que a callar cuando los conflictos se han hecho más patentes. En esta dirección hay una búsqueda evidente de soluciones para los problemas. Tienen sus discusiones pero están más inclinadas a evitarlas mediante la misma palabra.



Estas familias saludables están de acuerdo en que la comunicación fortalece a las mismas. Es más, el factor más importante en un buen matrimonio es la buena comunicación. Aunque el dinero, el sexo u otros asuntos pueden ser el tema de discusiones acaloradas, de insatisfacciones matrimoniales y aun de separación, la falta de habilidad que tenga una pareja en comunicarse y encontrar una solución es la raíz del problema.



Ahora bien, la buena comunicación es el arte de enviar y recibir un mensaje claro. Continuamente estamos enviando mensajes a otros y recibiéndolos de otros. Aun cuando no hablemos ni escribamos estamos enviando un mensaje, que dice que queremos una separación de la otra persona.  Es imposible no comunicarse, pero podemos hacerlo deficientemente.



Como miembros de una familia consideremos primero cómo enviar un mensaje claro. Las palabras que usemos, la forma en que las digamos y nuestro lenguaje corporal, se sumarán hasta formar el mensaje total que será enviado a alguien. Los expertos en comunicación han demostrado que sólo el siete por ciento de nuestro mensaje es transmitido por las palabras que decimos. El treinta y cinco por ciento proviene de nuestro tono de voz y el cincuenta y ocho por ciento restantes es enviado por nuestro cuerpo.



Así que comunicamos:

·7% por las palabras que decimos

·35% por el tono de voz

·58% por el lenguaje corporal



Muchas veces una o más partes de nuestro mensaje difieren, nuestras palabras no concuerdan con nuestro tono de voz o con nuestro lenguaje corporal, por lo que el receptor de dicho mensaje queda confundido. Cuando el receptor está desconcertado, tiende a escuchar la comunicación no verbal, por encima de todos los otros medios.



Un mensaje claro proviene de estar consciente de lo que estás pensando y sintiendo, y tener la capacidad de darle esta información a la otra persona. Esta claridad al expresarla uno mismo nos lleva a una relación más feliz y más saludable.


FUENTE: www.protestantedigital.com

 
 
  • Laura
    está muy buena, sobre todo la primer parte

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