La decisión de adoptar

La experiencia de un matrimonio joven contada en primera persona. Por pedido de un lector, reproducimos una nota ya publicada.

 
La decisión de adoptar


Desde antes de casarnos, sabíamos que nuestro deseo de ser padres no se iba a concretar como “naturalmente” se da; la biología no nos acompañaba. La palabra adopción ya aparecía tímidamente cuando, de novios, proyectábamos nuestro futuro. Junto con esta idea, surgían millones de sentimientos encontrados y preguntas sin respuesta: ¿y los genes… de quien?, ¿cómo será? ¿Y si mejor no tenemos hijos? ¿Por qué tiene que ser así? La negación hacía que quisiéramos convencernos que en realidad, no queríamos hijos.


Fue pasando el tiempo… nos fuimos a vivir juntos, nos casamos… y ¿ahora que? Era la pregunta que temíamos hacer o escuchar, pero a la vez se nos imponía, de la mano con nuestro deseo cada vez más genuino de ser padres. Así, la decisión de adoptar, se fue consolidando en la medida que empezábamos a meternos en tema: horas y horas frente a la computadora leyendo artículos sobre adopción de distintas provincias e incluso de otros países, legislaciones vigentes, organismos que se encargan de la cuestión, fundaciones que acompañan en el proceso y por supuesto, la contracara de todo esto, el tráfico de niños y la impunidad que rige al respecto, que hasta el día de hoy, nos hiela la sangre.


Con algo de información sobre los hombros, muchas inquietudes y ansiedades, comenzamos el camino y en octubre de 2009 nos inscribimos en el juzgado que nos correspondía por domicilio. Nos abrumaba y desalentaba enormemente cuando no encontrábamos respuesta a nuestras dudas, cuando esperábamos toda una mañana por uno de los tantos trámites que se nos requería, o cuando no llegaban las notificaciones correspondientes para ser evaluados, lo cual nos hacía demorar la inscripción definitiva y sobre todo, se nos caía el cielo abajo cuando nos decían que tendríamos que esperar cerca de 10 años para formar nuestra familia.


Pese a los momentos de angustia y desaliento, intentamos no decaer en nuestros esfuerzos y avanzamos con la posibilidad de inscribirnos en las provincias que aceptaran a no residentes de las mismas. Gracias al asesoramiento de fundaciones reconocidas en el tema, pudimos lograr este objetivo y mandar nuestro legajo a distintos lugares en diciembre de 2010 e incluso viajar a aquellas provincias que requerían una inscripción personal, en marzo del corriente año.


Actualmente nos encontramos en un tiempo de espera activo, como nos gusta llamarlo, en el cual mantenemos comunicación con los juzgados “para recordarles que aquí estamos”, y sostenemos la ilusión de recibir en algún momento la llamada que seguramente revolucionará nuestras vidas.


Creemos que la decisión de adoptar implica atravesar un sinfín de emociones, prejuicios, temores e inseguridades; nos desafía a ejercitar constantemente la paciencia y la tolerancia a la frustración pero sobre todo, nos permite dar forma y consolidar el deseo de una paternidad concebida de otro modo, no menos legítima y amorosa por ello.


No podemos mentir… el camino es arduo por momentos, pero la esperanza de encontrarnos con nuestro hijo/a al final del camino, hace que bien valga la pena recorrerlo.


Stella y Marcelo © Yo Creo


Información útil 



* En Argentina, cada provincia maneja su propio registro de adoptantes, permitiendo o no la inscripciones de no residentes en las mismas. Hace unos años se creó un Registro Nacional (DNRUA) al cual algunas provincias y la C.A.B.A. han adherido, otras están en proceso de hacerlo.


* En algunas provincias existe un Registro de postulantes para Adopción (o nombre equivalente), en ellas la inscripción se realiza ante este organismo; en otras jurisdicciones la inscripción se realiza ante los tribunales de familia o menores (según cada provincia).


* Existe la adopción internacional en algunos países. En cada caso,  los requisitos son diferentes, de a cuerdo a la legislación del país. Es conveniente asesorarse por un profesional antes de intentar esta posibilidad.


* Existen fundaciones asesoran a los futuros adoptantes y facilitan la inscripción en otras jurisdicciones del país. Algunas de ellas son:


 Anidar: www.anidar.org.ar


Equipo San José: www.equiposanjose.org


 


 


 

 
 
  • carolina
    Que paso con el equipo San Jose Porqué cerro?
  • Marcelo Vernhes
    En el momento de iniciar la relación de novios con mi actual esposa (soy viudo y tengo un hijo grande ya de mi primer matrimonio), se planteo el problema: Ella tenía cuatro diagnósticos de que no podría tener familia. Sin embargo el "Dador de Vida" es el que dispone y hoy tenemos dos magníficos varones a pesar de que mi esposa era "primeriza añosa". Por supuesto en nuestros proyectos iniciales apareció la idea de una adopción. No tuvimos que llegar a esta instancia como ya señalé. Mi interés en el tema es de orden político y burocrático. Hay tantos niños en la calle, se abandonan a recién nacidos en baldíos o en la basura y para una adopción legítima por parte de un matrimonio bien constituido es preciso pasar por un laberinto de trámites. Dadas las circunstancias sociales actuales, estos trámites deberían ser simplificado al extremo, de modo que la posibilidad de adopción sea una vía más normal y natural que los antinaturales caminos de la fertilización artificial queden relegados, que matrimonio que desean tener niños y tienen impedimentos orgánicos, y que tantos niños que viven en condiciones infrahumanas puedan acceder a un verdadero hogar. Los controles y la vigilancia estatal es conveniente pero debe limitarse a lo estrictamente necesario. Sería en beneficio de muchos.
  • Gabriela
    Quisiera creer q esta nota la publicaron nuevamente a mi pedido. GRACIAS! Llega en el momento justo. Hicimos la inscripción en el registro en junio y aun no tenemos novedad siquiera de entrevistas sociales, nada de nada. Se imaginan mi bajón! Pero llega esta nota y me reanima. Gracias de nuevo!
  • Eva
    Soy madre adoptiva en España. Tenemos una hija biológica y luego, al no venir más, comenzamos el largo camino de la adopción. Se hace eterno pero luego es como el embarazo y el parto biológico: no te acuerdas más y eres feliz con tus hijos. No estoy de acuerdo con que habría que simplificar trámites. El tiempo para los padres adoptivos es muy necesario para purificar intenciones, despejar miedos y temores, y prepararse bien para una paternidad que, sin dejar de serlo, tiene sus propias características. David y María tenían 2 y 3 años cuando los fuimos a buscar a Colombia. Tardamos más de tres años y fue un Calvario pero si hubiera pasado menos tiempo ya no serían ellos. El Amor de Dios y su Providencia sabe por qué hace las cosas. En menos de dos años nos entregaron a Rafa en Barcelona. Fue un regalo de Dios. Acababa de nacer y se libró del aborto. Actualmente tiene ya 5 años. Cuando confías en Dios nunca te ves decepcionado, aunque el camino sea duro,a veces muy cuesta arriba o a través de un auténtico desierto... Al final siempre está Él. No es fácil pero mis hijos son una fuente de alegría para mi marido y para mi. Espero que sirva mi experiencia a los papás que esperan un hijo en adopción.

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