La economía del hogar

El manejo del dinero puede suscitar disputas que dañen a los miembros de la familia. La importancia de saber conducirse en este campo.

 
La economía del hogar


El manejo de las finanzas en el hogar no es un tema menor. Solemos pensar con amor siempre se sale adelante, no importa cuál sea el problema. Lo cierto es que muchas de las discusiones que se producen en los hogares tienen  por causa las finanzas domésticas. Las peleas llegan, muchas veces, a erosionar la paz familiar e incluso conducen a más de una ruptura, con todo el dolor que ello implica. Como dato ilustrativo, en EE.UU. casi la mitad de los matrimonios terminan en divorcio, siendo las finanzas su razón principal.


Es aconsejable que una pareja no se case hasta que haya aprendido a manejar el dinero. Parece una obviedad pero no lo es, los criterios que cada uno tiene sobre como se debe “manejar la plata” pueden ser muy distintos, generalmente estos criterios son aprendidos en el hogar paterno. Algunas personas se manejan con el criterio del “50 y 50”, asumiendo que cada uno aportará por partes iguales para el sostenimiento de la casa. Otros consideran que si uno de los miembros de la pareja es quien más aporta, es también quien debe tener mayor peso a la hora de decidir. También está el que desea desentenderse del problema y delega todo en manos de su esposa o esposo. El dinero es poder, el saber compartir (ambas cosas) es propio de una relación sana.


Aquí, como en otros temas de la vida conyugal, lo importante es el diálogo, la confianza y la flexibilidad. La imposición de ideas puede conducir a la fractura de la relación. Ambos deben saber con cuánto dinero cuentan y en qué se va a gastar. Si los criterios no se comparten, habrá un desfasaje entre el esfuerzo de uno y el gasto del otro: él ahorrará asumiendo que es para cambiar el auto y ella dará por hecho que es plata para las vacaciones, o él se descontrola con el uso de la tarjeta de crédito mientras ella pide plata prestada sin que él se entere. Los “secretos financieros” que esconden al otro ciertos bienes o ahorros personales, son también un modo de ser “infieles” y cimientan una futura crisis.


Es muy útil llevar las cuentas entre los dos, poner en claro qué se tiene, hasta dónde es posible endeudarse o cuánto se va a ahorrar. Ponerse metas a corto y largo plazo es un mecanismo sencillo y eficiente. Por supuesto que no es una ciencia exacta y pueden surgir imprevistos, pero éstos siempre pueden ser mejor asumidos desde una economía saneada.


En muchos hogares no existe cultura del ahorro, se gasta todo lo que entra. Esto es un problema cuando surgen gastos inesperados. Aún cuando es posible asumir deudas, éstas tienen un costo financiero que puede evitarse. Saber invertir es importante para evitar la pérdida del valor de los ahorros en épocas de inflación y, a la vez, mejorar los ingresos. Para esto se puede recurrir a la lectura de buenos libros sobre el tema, al asesoramiento de profesionales o al consejo de gente de confianza y a la vez experimentada.


Nadie nace sabiendo, no hay razón para avergonzarse por no ser una persona “práctica” en temas económicos; asesorarse o pedir consejos son herramientas válidas.


Llevar las cuentas suele ser tedioso pero puede convertirse en ocasión para incrementar el diálogo; es, en definitiva, una tarea imprescindible para lograr una saludable economía doméstica que redunde en beneficio de todos los integrantes de la familia.


M.N. © Yo Creo

 
 

COMENTÁ ESTA NOTA

Código de Validación