La educación sexual como educación de sentimientos (I)

Al tratar un tema tan importante, es necesario tener presente la integridad de la persona. El desafío de educar para el amor.

 
La educación sexual como educación de sentimientos (I)

Educar es comunicar conocimientos y promover actitudes. Lo primero significa que en toda educación hay una cierta cantidad de conocimientos que se acumula, que se va sumando -poco a poco- y hace que se vaya adquiriendo ese algo concreto. Por otro lado, hay otra tarea importantísima que consiste en responder a la predunta que surge: ¿cómo actuar frente a todo ese caudal de conocimientos adquirido? 


DOS FACETAS DE UN PROCESO

Hay que distinguir por tanto dos facetas en este terreno; por un lado la información y por otro, la formación. Mientras la primera consiste tan solo en la suma de datos, observaciones y manifestaciones específicas, la segunda va más allá. Trata de ofrecer pautas de conducta de acuerdo con una cierta orientación humana, se preocupa de que a todo ese saber se le saque el mejor provecho posible, favoreciendo la construcción de una persona más madura, más dueña de sí misma... más humana.

En el terreno de la educaciòn sexual, es particularmente importante asumir el segundo componente de la educación. Los conocimientos brindados deben ir acompañados de la orientación necesaria. Educar a una persona es educarla integralmente, en los aspectos físicos, emocionales, vinculares, en pocas palabras: educarla para el amor.

NO EXISTE LA EDUCACIÓN NEUTRA

No cabe pensar en una educación neutra.  Muchos libros sobre educación sexual no son tales, ya que sólo cubren la parcela informativa, pretendiendo ser asépticos en lo que se refiere a la formación en valores. Algunas clases no son más que exposiciones de anatomía humana, donde se relata cómo se realizan las relaciones sexuales, las distintas técnicas de anticoncepción, pero se ignora el trasfondo moral que la sexualidad tiene (como todo lo verdaderamente humano).

Lo cierto es que no hay educación sexual neutra. Es imposible. Siempre hay detrás una visión más o menos desarrollada de la antropología, una escala de valores. Habrá unas "educaciones" más cargadas de orientaciones y otras más ligeras -conciente o inconcientemente-, pero todas desarrolladas desde una opción personal o institucional. 

Por lo tanto, al asumir el compromiso de educar en la sexualidad, al abordar un tema central de la vida de las personas, es importante tomar conciencia de la mirada que se tiene sobre la cuestión y hacerse de toddo el bajaje posible de información y formación para desarrollar lo mejor posible esta tarea.

El humanismo cristiano es una plataforma segura desde la que se puede abordar con una mirada integradora la sexualidad humana. Una mirada que no desdeña los aportes de la ciencia pero que se enriquese con una concepción de los seres humanos como criaturas creadas por amor y para el amor.  (continuará...)

M.N. © Yo Creo


en base al artículo homónimo del Dr. Enrique Rojas

Fuente Catholic.net
 
 

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