La oración de los jóvenes

Taller de oración con jóvenes y chicas universitarios. Un sacerdote nos cuenta su experiencia en primera persona.

 
La oración de los jóvenes

No es lo más común que un grupo de jóvenes te invite a pasar un fin de semana con ellos para que les ayudes a mejorar su comunicación con Dios. Cansados del ruido de la ciudad, eligieron un lugar apartado, en la playa (Progreso), para evocar la convivencia de Jesús con sus amigos en el Mar de Galilea. Limitaron el cupo a cuarenta; diez días antes estaba lleno. Los chicos durmieron en una casa, las chicas en otra; pasamos el día juntos, en un ambiente de oración, intercambio y convivencia. Al centro: Cristo Eucaristía.


La semana pasada comenté la hora eucarística que tuvimos con diez mil personas en el Auditorio nacional de la ciudad de México y cuánto ayudó aplicar en la celebración cinco elementos que aprendemos de la liturgia de la Iglesia: Palabra, cantos, símbolos, gestos y silencios. Durante este taller de oración con universitarios, lo que más disfrutaron los jóvenes y lo que más les ayudó a aprender a comunicarse con Jesucristo fue la aplicación de estos cinco elementos en una procesión eucarística organizada por ellos mismos.


Formaron siete equipos. Cada equipo preparó uno de los altares a donde llegaría Cristo Eucaristía. En cada altar aprenderíamos de modo práctico cómo hacer un tipo de oración: oración de alabanza, de gratitud, de súplica, de ofrecimiento, de reparación, de acompañamiento y de intercesión. Los jóvenes escogieron sus propios escenarios y prepararon un espacio de oración comunitaria empleando todos o algunos de los elementos de la liturgia para guiar nuestra oración: diez minutos en cada altar.


El amor de los jóvenes a Jesucristo se desbordó. Pusieron toda su creatividad y sentido religioso en acción para ayudarnos a tener una bella y profunda celebración comunitaria con Cristo Eucaristía. Los jóvenes son únicos para hablar de amistad con gestos, para representar el misterio con símbolos, para escoger las palabras de Dios más incisivas que se encuentran en la Biblia, para cantar salmos y alabanzas a su Creador y mejor amigo, para disfrutar espacios de profundo silencio junto a Aquél que les escucha, les comprende y les ama como nadie es capaz de hacerlo. Disfrutamos cada minuto de aquella tarde inolvidable junto al Buen Pastor, como debieron hacerlo Pedro, Santiago y Juan en sus ratos de intimidad con Cristo, como los doce en la última cena.


En el altar dedicado a la súplica se acercaron a escribir sus peticiones sobre el altar. Les transcribo algunas de ellas.


"Te ofrezco mi sufrimiento", "Te ofrezco mi vida de gracia", "Te ofrezco todos mis días, mi trabajo, mi escuela, y toda mi vida", "Te ofrezco mi sacrificio", "Te ofrezco mi humildad y entrega", "Mi sufrimiento y tristeza, mi vida", "Te doy toda mi vida, lo que tengo y lo que soy", "Cuando esté triste o de mal humor", "Todos mis problemas", "Mi esfuerzo diario", "Lo que más me cuesta", "Cansancio y mal humor, ser más paciente", "Ayudar al necesitado", "Mi vida, mi lucha y mi pureza Jesús", "Mi noviazgo", "Mi alegría", "El resto de mi semestre que me está costando mucho".


Pude palpar cuánto disfrutan los jóvenes cuando están con Cristo Eucaristía; en soledad y en comunidad. Cristo Eucaristía tiene un atractivo muy especial para ellos. Aunque ya habían tenido toda una tarde junto a Él, me insistieron que querían tener adoración nocturna. Por otra parte, no fue necesario motivarles y ni siquiera mencionarles que aprovecharan la ocasión para hacer una buena confesión: por propia iniciativa la buscaron. Jesucristo Redentor fue recibiendo a uno por uno en particular a través de los dos sacerdotes que estuvimos a su disposición.


Así describen algunos su experiencia durante el fin de semana:


- "Te doy gracias por esta experiencia de llenarme de Ti, de ese momento de desconectarme y encontrarme Contigo".


- "Mi experiencia ha sido el reencuentro con Cristo. Lo que había perdido lo he recuperado. He vuelto a sentir su amor y su perdón. Recuperar la vida de gracia es el mejor fruto que pude haber recibido y mi compromiso es no volver a alejarme de Él, el amigo fiel, y seguir creciendo en nuestra amistad a través de la oración" .


- "Me dio la certeza de que Cristo está conmigo en mi lucha por cuidar mi vida de gracia y oración. No estoy sola" .


- "Me ha ayudado a interesarme por la oración, recordar lo valioso que es tener tiempo con Cristo y motivarme a aumentar mi plática con Él" .


- "Me ayudó demasiado a regresar a Dios y acordarme de toda esa grandeza de Dios. Me ayudó a cambiar mi concepto de la oración y valorar las gracias tan grandes que Dios me ha dado" .


- "Me gustó mucho, a veces necesitamos ese empujoncito. Porque no es que se me olvide Dios, siempre lo tengo presente pero pues luego siento la necesidad de dedicarle aunque sea un fin de semana sin distracciones, sólo con Él. Otra cosa que me gustó es que todos venimos porque quisimos, nadie nos obligó y la verdad te hace sentir bien que no eres el único, que hay gente que tiene los mismos ideales y amor por Dios" .


- "Me he vuelto a encontrar con Cristo, he podido confíarle mis problemas y considerarlo como Alguien cercano a mí, pues a pesar de no haberme alejado de los Sacramentos, ya no me identificaba personalmente con Él, y en estos días nos hemos vuelto a encontrar" .


- "Esta experiencia me ha servido para comprender que la oración no tiene por qué ser pesada, es un momento de encuentro con Alguien, que a pesar de mis defectos y aunque yo no lo sienta o lo vea o no lo escuche, siempre me ama y siempre quiere que estemos con Él y en Él. Espero la secuela" .


- "Se cumplió un deseo que tenía en mi corazón: Pasar tiempo a solas con Jesús, mi mejor amigo" .


- "Ha sido una experiencia que me ha llenado de mucha paz espiritual, de amor y plenitud. Me siento muy feliz de haber venido pues es algo que me hacía falta. Doy gracias a Dios por esta experiencia tan hermosa" .


- "Mejoró mis formas de concentrarme para poder rezar" .


- "Tener unos ratos de oración con Dios, era algo que necesitaba bastante. En este mundo en el que hay que ir contra corriente y hay que tenerlo siempre presente y aprender a poder rezar y pensar en Él en todos lados es increíble" .


- "Me pareció una experiencia diferente y muy interesante. Aprendí cosas que antes no sabía y espero que después de esto mi vida de oración cambie. Tengo mucha disposición y seguiré los consejos que recibí" .


- "Me cambió la perspectiva de la oración. Una oración hecha a tu medida y capacidad."


- "Oh Señor, yo te busco y Tú me muestras Tu rostro. ¡Qué agradable es Tu morada! Gracias por permitirme participar en este milagro de amor donde el corazón del joven te busca y Tú te manifiestas en él. Esto me enamora de Ti y me llena de gozo y esperanza" .


- "Me sirvió para reencontrarme con Jesús en la oración y romper los esquemas de oración que tenía" .


- "Me he acercado a Dios encontrando una forma de orar dentro de mí. Gracias Señor, te ofrezco mi dolor y tristeza" .


- "Esta experiencia me permitió acercarme de nuevo a Dios, cambiar el concepto que tenía de Él, y esto me ayudó a acercarme más a Él y a abrirme más a lo que Él quiere de mí, para poder estar más cerca de mí. Me trajo paz y motivación de seguir queriendo tener esta experiencia siempre" .


- "Entendí mejor qué quería Dios de mí y me ayudó a entender más sus razones. Aprendí a comunicarme mejor con Dios y a verlo en lugares que antes me costaba verlo, aprendí a escucharlo en el silencio" .


- "Aprendí a tener concentración en momentos de comunicación con Dios. Saber que está ahí, ofrecer todas mis dificultades y sufrimientos, aumentó mi fe" .


- "Ha sido una experiencia única, me ha ayudado a acercarme más a Dios y a la Virgen María a comprender que Él me necesita y sobre todo que yo lo necesito a Él" .


- "Sentí paz todo el fin de semana, estuve relajado, me desconecté del celular y del trabajo, reviví en cuántas ocasiones Dios ha vuelto a encender mi llama a lo largo de mi vida y si no la alimento se apaga, esta experiencia fue una vez más que Dios encendió mi llama, espero tener la disciplina de cuidar que no se apague" .


(Fuente: Blog de La Oración - P. Evaristo Sada LC)


 


 
 

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