No llegues a casa de malhumor

Todos los días tenemos la oportunidad de ofrecer a Jesús una sonrisa. Pero hay una, muy especial, que es la que más le gusta.

 
No llegues a casa de malhumor

Tengo un amigo sacerdote que tiene una idea fija.


Cada vez que me encuentra me recuerda que una forma de santificar el matrimonio y la familia es volver a casa con una sonrisa.


“Los chicos te sacan una foto” suele decirme, mientras hace el gesto con sus manos, frente a sus ojos.


La verdad es que parece una tarea sencilla, pero suele tener bastante dificultad cuando queremos llevarla a cabo todos los días.


Volver a casa con una sonrisa, después de un día de trabajo, de presión, de stress, de discusiones, se torna un verdadero desafío. Pero, sin embargo, es el recuerdo que tendrán nuestros hijos a medida que pasen los años y el que tendrá nuestra esposa, cuando ancianos –si Dios quiere- se encuentre a solas con nosotros, una vez que el nido se quede vacío.


Si estos argumentos no son suficientes para ti y para mí, hay otro, aún más importante. Esa sonrisa, ese buen humor cuando parece que no se puede, ese ánimo que mostramos cuando llegamos a casa, es el cierre de un día perfecto, ofrecido al Señor a través del cumplimiento de nuestras obligaciones diarias y ordinarias. Es la “frutilla” de la torta. Es, sin duda alguna, la sonrisa que a Él más le gusta.


(Fuente: Yo Creo)


 
 
  • Iris
    Gracias porque siempre nos acompañan después de la cena familiar. Con su lléxico sencillo y ameno mis adolecentes se interesan. Nuestras oraciones los acompañan para continuar, Saludos

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