Si hablamos mal de los demás, no somos misericordiosos

Cuidado al hablar del hermano y del prójimo. De lo que rebosa el corazón habla la boca.

 
Si hablamos mal de los demás, no somos misericordiosos

Recojo unos textos de la Biblia y del Papa Francisco que seguro nos ayudarán a amar al hermano y al prójimo con nuestras palabras y silencios.


Levítico 19,17-18:



“No odies en tu corazón a tu hermano, pero corrige a tu prójimo, para que no te cargues con un pecado por su causa. No te vengarás ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo. Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”



Salmo 101,5:



“Al que difame a su prójimo en secreto, a ése lo aniquilaré…”



Proverbios 11,12-13:



“Quien desprecia a su prójimo es un insensato, el hombre prudente guarda silencio.



Quien va chismorreando desvela secretos, quien es de fiar se guarda las cosas.”



Juan 15,9.12.17:



“Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor… Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado… Lo que os mando es que os améis los unos a los otros.”



Romanos 2,1-2:



“Por eso, no tienes escusa quienquiera que seas, tú que juzgas, pues juzgando a otros, a ti mismo te condenas, ya que obras esas mismas cosas tú que juzgas, y sabemos que el juicio de Dios es según verdad contra los que obran semejantes cosas.”



Romanos 14,10.12-13:



“Pero tú ¿por qué juzgas a tu hermano? Y tú ¿por qué desprecias a tu hermano? En efecto, todos hemos de comparecer ante el tribunal de Dios… Así pues, cada uno de vosotros dará cuenta a de sí mismo ante Dios.



Dejemos, por tanto, de juzgarnos unos a los otros; juzgad más bien que no se debe poner tropiezo o escándalo al hermano.”



Romanos 15,2:



“Que cada uno de nosotros trate de agradar a su prójimo para el bien, buscando su edificación…”


Santiago 3,8-10:


“… en cambio ningún hombre ha podido domar la lengua; es un mal turbulento; está lleno de veneno mortífero. Con ella bendecimos al Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, hechos a imagen de Dios; de una misma boca proceden la bendición y la maldición. Esto, hermanos míos, no debe ser así.”



Santiago 4,11:



“No habléis mal unos de otros, hermanos.”


Santiago 5,9:


“No os quejéis, hermanos, unos de otros para no ser juzgados; mirad que el Juez está ya a las puertas.”



Exhortación Apostólica Amoris laetitia [113]:



“El amor convive con la imperfección, la disculpa, y sabe guardar silencio ante los límites del ser amado.”



Fuente: Catholic.net - Autor: Mariano Ruiz Espejo



 
 

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