Un festejo compartido

Celebrar la vida dando vida, ¿no es el mejor modo de festejar?

 
Un festejo compartido

Existen testimonios que nos hacen reflexionar sobre los fundamentos de nuestras vidas y sobre el modo en que las llevamos adelante; tal como el de Cecilia García Hugony, presentado por el diario La Nación:

El año pasado, cumplimos con mi marido 15 años de casados, y siguiendo con nuestra tradición, decidimos planear una escapada romántica por tres o cuatro días a un destino que no conociéramos ninguno de los dos, y tener ese tiempo de reencuentro mutuo y exclusivo, dejando a nuestros tres hijos al cuidado de los abuelos.

El plan para 2011 era Salta, destino que nos había inspirado la revista Lugares hacía algunos meses y que cumplía con todos los requisitos de "destino de aniversario".

A mediados de ese año, hospedamos en nuestra casa a una familia de norteamericanos miembros de la misma iglesia cristiana a la cual asistimos nosotros, quienes nos compartieron sobre su decisión de mudarse a La Paz, Bolivia, por cuatro meses, con el propósito de ser voluntarios del programa de la fundación Arco Iris en colaboración con HOPE Worldwide y servir a los más necesitados.

La Fundación Arco Iris, fundada en 1994, fue una de las pioneras en buscar una respuesta real a los problemas de los niños marginados y excluidos en la ciudad de La Paz, cuyo principal desafío ha sido responder a las necesidades básicas de los niños, niñas, cuyos padres permanecen en la cárcel, y jóvenes huérfanos; los que viven o trabajan en las calles de La Paz, con techo, alimentación, salud, vestimenta, educación, capacitación técnica, etcétera. Y más que todo, a la necesidad de cariño y apoyo integral para la superación personal.

Con mi marido nos sentimos realmente conmovidos por la obra que Arco Iris hace en Bolivia, y nos inspiró profundamente el corazón y ejemplo de esta madre e hija norteamericanas que decidieron dejar la comodidad de su casa, sus trabajos, su ámbito de confort para ayudar a los niños de La Paz, y luego de una profunda conversación decidimos cambiar nuestro destino de viaje de aniversario y viajar cinco días a Bolivia como voluntarios de HOPE.

La experiencia fue increíblemente enriquecedora y nos lleno de esperanza entender que, aunque siguen habiendo miles y miles de niños en la calles, este tipo de organizaciones y la dedicación de los voluntarios pueden cambiar la realidad y perspectiva de vida de por lo menos alguno de ellos. Esto también nos hizo recordar cuán agradecidos tenemos que estar cada día por las situaciones que vivimos y fortalecer los valores más importantes en la vida. Compartimos las fotos del viaje con nuestros hijos de 10, 7 y 3 años y especialmente en los más grandes el impacto fue increíble.

Nuestro objetivo para 2012 es institucionalizar HOPE en la Argentina y comenzar con un proyecto de soporte para orfanatos de la ciudad de Buenos Aires, y luego expandirnos hacia el interior. Creemos que lo más importante es comenzar y poder juntar a un grupo de voluntarios que puedan comprometerse a visitar a los niños por lo menos dos veces por mes, ya que la constancia es clave en la confianza e impacto que podemos generar.


Fuente: La Nación, Comunidad.


 

 
 

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