Una frase lo cambia todo, ¿cómo le hablás a tus hijos?

La importancia de medir lo que se dice y el efecto que produce en los chicos.

 
Una frase lo cambia todo, ¿cómo le hablás a tus hijos?

Es muy cierto que las relaciones humanas tienen su grado de complejidad, más si se trata de relaciones afectivas como las de padres e hijos. Por eso es importante que los padres de familia demuestren amor y respeto a sus hijos pero que, además, eviten frases o conductas que pueden afectar la estabilidad emocional del niño.


Y es que en algún arranque de enojo o impulso, los papás pueden perder el control y dirigirse a sus hijos de manera ofensiva o hiriente, lo que a la larga podría ocasionar severos traumas en el niño hasta llegar a su etapa adulta. Pero ¿cómo lograr el equilibrio en las palabras?, ¿cómo tratar a los hijos con respeto y amor sin caer en las complacencias excesivas que a la larga puedan generarle un daño?

Algunos principios básicos son el resaltar sus fortalezas, logros, cualidades, virtudes y capacidades; pero siempre teniendo presente el no generar expectativas inalcanzables en rubros en los que los hijos no son buenos o no tienen suficiente habilidad con frases como: "eres increíble", "no hay nadie mejor que tú", "eres un campeón", pues si el niño -por ejemplo- no es bueno en futbol y no logra sus objetivos, el fracaso podría ser muy difícil de sobrellevar.

LAS FRASES PROHIBIDAS

Un padre jamás debe decirle a su hijo frases como "no sirves para nada", "eres un inútil", "ya no te voy a querer" porque probablemente la autoestima será dañada, y es que muchas veces, los padres enojados dicen cosas que ni siquiera creen, es por eso que deben tener dominio de sus impulsos.

Es importante también que los padres alimenten la dignidad personal de sus hijos por medio del cariño y respeto. La seguridad de un pequeño es el resultado de que ellos sepan que sus padres los aman incondicionalmente por sobre todas las cosas, hagan lo que hagan. Cuando el niño sabe esto su autoestima es buena porque se siente valorado.

¿Cómo enfrentar sus desaciertos, errores, debilidades o fracasos?

Generalmente los padres ven antes los malos resultados que los buenos, por ejemplo en un boletín de calificaciones resaltan con mayor facilidad los "números rojos", dejando de lado las buenas calificaciones; por eso, deben ayudar a sus hijos a entender que también de los fracasos se aprende. Como padre no se debe dramatizar en el problema pero sí se debe ayudar al niño a ir a las causas de por qué se dio un mal resultado y que él pueda entenderlo.

Es recomendable empezar la comunicación afectiva con los hijos desde que están en el vientre de la mamá, que se sientan amados y esperados desde el principio de sus días, y por supuesto, fomentar sus cualidades conforme van creciendo, esto les ayudará a compartir sus sentimientos, pensamientos y preocupaciones con los otros.

Te invitamos a que fomentes más los lazos de afectividad con tus hijos y deseches las frases que puedan causarle algún daño a su autoestima.

Daniel Jerez

Fuente Catholic.net
 
 
  • JUANI RAVAIOLI
    Yo pienso esto http://juani.me/?p=1443 Saludos!

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