“Me gusta hablar de aventura de la libertad"

El Opus Dei fue fundado por San Josemaría el 2 de octubre de 1928, en Madrid. Desde 1950 trabaja en Argentina impulsando la búsqueda de Dios en el trabajo cotidiano.

 
“Me gusta hablar de aventura de la libertad"

El 2 de octubre se celebra el 84° aniversario de la fundación del Opus Dei, institución de la Iglesia Católica, que promueve el encuentro con Dios en las actividades cotidianas, particularmente en y a través del trabajo, y fomentando la libertad de todas las personas. San Josemaría consideraba que el amor a la libertad es el principal legado humano que dejó con su vida y su mensaje: “Me gusta hablar de aventura de la libertad, porque así se desenvuelve vuestra vida y la mía. […] Libremente, sin coacción alguna, porque me da la gana, me decido por Dios” (Amigos de Dios, n.69).


Un 2 de octubre de 1928, San Josemaría Escrivá se sintió llamado por Dios a difundir el mensaje de que cada persona puede llegar a la plena unión con Dios realizando con amor las tareas de todos los días. El Opus Dei está al servicio de la transmisión este mensaje.


En una ocasión explicaba San Josemaría el significado de la vocación: “Si me preguntáis cómo se nota la llamada divina, cómo se da uno cuenta, os diré que es una visión nueva de la vida. Es como si se encendiera una luz dentro de nosotros; es un impulso misterioso, que empuja al hombre a dedicar sus más nobles energías a una actividad que, con la práctica, llega a tomar cuerpo de oficio. Esa fuerza vital, que tiene algo de alud arrollador, es lo que otros llaman vocación. La vocación nos lleva -sin darnos cuenta- a tomar una posición en la vida, que mantendremos con ilusión y alegría, llenos de esperanza hasta en el trance mismo de la muerte. Es un fenómeno que comunica al trabajo un sentido de misión, que ennoblece y da valor a nuestra existencia. Jesús se mete con un acto de autoridad en el alma, en la tuya, en la mía: ésa es la llamada.”


Buscar la santidad en el trabajo no es otra cosa que esforzarse por realizarlo bien, con competencia profesional, y con sentido cristiano, es decir, por amor a Dios y para servir a los hombres. Así, el trabajo ordinario, el de todos los días, se convierte en lugar de encuentro con Cristo. “Lo extraordinario nuestro es lo ordinario: lo ordinario hecho con perfección. Sonreír siempre, pasando por alto -también con elegancia humana- las cosas que molestan, que fastidian: ser generosos sin tasa. En una palabra, hacer de nuestra vida corriente una continua oración”, explicaba San Josemaría.


En 1950 llegaron los primeros fieles del Opus Dei a la Argentina. Primero se establecieron en Rosario, luego fueron a Buenos Aires y actualmente la Prelatura desarrolla su labor espiritual de manera estable en más de 30 ciudades.


(Oficina de Comunicación del Opus Dei)


 


 


 
 

COMENTÁ ESTA NOTA

Código de Validación