Cuando el perdón se hace vida (II)

Última parte del testimonio de Maggy Barankitse, la mujer que rescató a miles de huérfanos y les enseñó a perdonar.

 
Cuando el perdón se hace vida (II)

GUERRA POLÍTICA, NO ÉTNICA


"En Burundi, ¿por qué sufrimos? Porque es un pequeño país por el que todo el mundo quiere pasar para entrar en Congo. Para justificarse, inventan que hay una guerra étnica en Burundi, pero esta guerra entre tutsis y hutus es política. Pienso que hay una culpa y la tenemos que compartir todos. Leí en un libro escrito por un misionero que los tutsis eran altos y tan guapos que no merecían ser negros. ¿Os dais cuenta? Entonces el tutsi se creyó con el derecho de dirigir y oprimir al hutu. Es absurdo, porque también hay tutsis bajitos y feos. Todo esto es una estupidez. Siempre pido a mis niños que sean felices, porque somos creados a imagen de Dios. Cuando me preguntan cómo es que he perdonado a las personas que mataron a mis familiares, suelo contestar que el criminal también fue salvado.

Un día fui a la cárcel, donde voy todos los domingos para visitar a los reclusos. Mientras repartía la comida a los presos, oí que me llamaba uno que estaba en una celda de aislamiento. Los funcionarios de la prisión me dijeron que no me lo podían presentar. Pero insistí para que me lo acercaran. Me dijeron que era la persona que quemo a mis tías. Entonces les dije “Precisamente a éste es al quiero ver”. Porque Jesús en la cruz, cuando el buen ladrón le pidió que pensara en él al llegar al paraíso, le contestó: “Esta misma tarde estarás conmigo”. ¿Acaso somos capaces de decir lo mismo a las personas que han asesinado a miembros de nuestra familia? Entonces cogí me acerqué a esta persona y la lavé. Y me preguntó: ¿Maggy, por qué haces todo esto? Le contesté: “Porque creo en el hombre”.

El que hoy es criminal podrá hacer cosas maravillosas mañana, ya que Dios lo ha salvado. Y la imagen de Dios nunca se nos quita. Somos nosotros los que hacemos que nuestros hermanos se convierten en malos. Si cada vez que nos encontramos con nuestros hermanos vemos en ellos la imagen de Dios, el mundo cambiaría, Sería un paraíso. Esta persona, este criminal, se ha convertido en mi hermano. Le he dado trabajo y hoy es un digno padre de familia que un día me dijo: “Tu perdón me ha resucitado y me ha dado también la dignidad”.

Una última anécdota. Mi chofer es un ex niño soldado. Un día viajaba a Tanzania cuando me encontré por el camino en mitad de la selva con un joven de 17 años con un arma. Me obligó a detener el coche y pidió que me arrodillara. Entonces le dije: “No, hijo mío, ninguna madre en el mundo se arrodilla delante de su hijo, menos aún cuando tiene un arma”. Y añadí: “Vete a preguntar a la persona que te dio el arma dónde están sus hijos. Están estudiando en el extranjero, quizás en Bruselas, Montreal o en París”. Le miré y vi que estaba llorando. Le dije: “Tira este arma y ven conmigo, te voy a dar una identidad, una dignidad, y serás mi chófer”. Hace diez años que es mi chófer, es padre de familia, está casado y tiene dos hijos."

EL AMOR SIEMPRE TRIUNFA

Hace poco, Maggy vio uno de los frutos de su tarea. Una de las huérfanas que adoptó acaba de casarse. Y a la boda asistió también el hombre que había asesinado a los padres de esta joven. Maggy cuenta que la joven que se casaba “se levantó, se acercó a él y le dijo:“Puedo perdonarte para siempre gracias a mi madre. Ella nos enseñó a levantarnos y a luchar con dignidad, sin violencia”.

Al final, Maggy sintetiza su vida, su esfuerzo, su esperanza:

"He venido a dar testimonio de que el amor siempre triunfa. No hay nada que pueda impedir que amemos. Recuperemos nuestra identidad de hijos de Dios y triunfará la alegría en todo el mundo. Porque los hay que mueren por exceso de comida mientras otros mueren por falta de alimento. Lo que mata a algunos podría salvar a otros."

Fuente www.caminocatolico.org

 

 

 
 
 
 

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