El Arca, lugar para todos

Jean Vanier es uno más de nosotros, pero que a su vez entendió el hermoso misterio de que para salvarse hay que colaborar en la salvación de los demás, especialmente de los más marginados.

 
El Arca, lugar para todos

El Arca es un camino nacido en la experiencia del corazón, tocado por la persona con discapacidad. Cuando Jean Vanier, su fundador, visitó un instituto psiquiátrico quedó conmovido por las personas que, por su discapacidad mental, se encontraban detrás de esos muros, invisibles para el mundo y que parecían decir: “¿Por qué me abandonaron? ¿Vendrás a visitarme de nuevo?”.


En palabras de Vanier: “Nosotros nos arreglamos para no ver las personas frágiles, ensayamos hacerlas invisibles; o bien buscamos ocuparnos de ellas haciéndolas devenir objetos de nuestra solidaridad sin reconocer realmente la dignidad fundamental y su capacidad de contribución al futuro”.


Cuando comenzamos a transitar el camino hacia la fundación de nuestra comunidad, percibimos este drama de tantas personas que se sienten abandonadas, y atravesando los muros del Montes de Oca, conocimos a Laurita quien acaba de morir a sus 20 años, llevándose el misterio de su vida. Ella vivió siempre en una silla-cama sin poder moverse, ni hablar, pero ante el encuentro con el otro la vida comenzaba a brotar en ella, abría su espacio interior capaz de acogernos y de darnos vida. Laurita nos mostró en su extrema debilidad la fuerza de transformación que albergaba esa ternura. Gracias a ella conocimos a Sandra, quien nos preguntó cuándo volveríamos a buscarla. El Arca nace como respuesta a la necesidad de pertenecer a una familia que Sandra y tantos otros nos han llamado a formar.


¿Cómo es el impacto del Arca en nuestra sociedad? El Arca no es una solución, es un “signo” de que una nueva forma de relacionarse con el otro es posible. Como si solo frente al más pobre de los pobres el hombre advirtiese su pobreza, y desde allí pudiera empezar a construir una sociedad más humana. Este es el signo, éste el mensaje, éste el atractivo del Arca.


¿Cómo conseguimos recursos materiales para unos pocos con necesidades tan grandes? Recuerdo la visita de Gilberto Gil a nuestra comunidad antes de donar un recital: se fue con el corazón tocado por esta experiencia que solo se recoge cuando se consiente a esta invitación: “Vengan y vean”, y así puso música, canto, pasión, en el anuncio de lo que había visto y oído, ¡frente a una multitud!


¿Qué hay en el Arca? Una vez le oí decir a Jean Vanier: “Yo no pienso que al comienzo haya querido entregar mi vida a los más débiles, más bien me sentí atraído por un misterio”.


La atracción de tantos por el Arca tiene que ver con esa verdad que ellos encierran: la capacidad de contribuir al futuro de nuestra humanización.


Fuente: María Luisa Malbrán, fundadora de El Arca, La Nación.

 
 

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