La verdad es verdad, y no se negocia

Imitar la fidelidad de Juan Bautista, catequesis de Benedicto XVI.

 
La verdad es verdad, y no se negocia

Benedicto XVI dedicó su catequesis de esta mañana en el ámbito de su tradicional audiencia semanal, en el palacio apostólico de Castelgandolfo, a la memoria del martirio de San Juan Bautista, que la liturgia recuerda hoy.


“En este último miércoles del mes de agosto -comenzó el Papa su catequesis-, se recuerda la memoria litúrgica del martirio de san Juan Bautista, el precursor de Jesús. En el Calendario Romano, es el único Santo del que se celebra tanto su nacimiento, el 24 de junio, como su muerte, por medio del martirio.


Después de recordar lo antigua y profunda que es la veneración de san Juan Bautista en la historia de la Iglesia, el Papa repasó los momentos claves de la vida del Precursor que destacan los Evangelios. “San Lucas narra su nacimiento, su vida en el desierto y su predicación y san Marcos nos habla de su dramática muerte, en el Evangelio de hoy”.


La invitación que Juan el Bautista dirige a las personas que acudían a escucharlo, es la de preparar el camino para recibir al Señor, allanando los senderos y nivelando los caminos desparejos de la propia vida, a través de una conversión radical de corazón. Y no se limita a predicar la penitencia, sino que reconoce a Jesús como "Cordero de Dios", que vino para quitar el pecado del mundo. Como último acto, el Bautista testimonia con su sangre su fidelidad a los mandamientos de Dios, sin desmayar o dar marcha atrás, cumpliendo hasta el fondo su misión.


El Santo Padre se pregunta de dónde surge la fortaleza en la pasión del Bautista y su resistencia contra los poderosos. “La respuesta es simple: de su relación con Dios, de la oración, que es el hilo conductor de toda su existencia”.


“Toda la existencia del Precursor de Jesús –continuó el Papa su catequesis-, está alimentada por la relación con Dios, en particular, el período transcurrido en regiones desiertas, regiones desiertas que son lugares de la tentación, pero también lugares en los que el hombre siente su propia pobreza porque está privado de los apoyos y las seguridades materiales, y comprende que el único punto de referencia sólido es Dios mismo”.


“Celebrar el martirio de san Juan Bautista nos recuerda también a nosotros, cristianos de nuestro tiempo, que no se puede descender a compromisos con el amor a Cristo, a su Palabra, a la Verdad. La Verdad es verdad y no hay compromisos”.


“La vida cristiana exige, por decirlo de alguna manera, el ‘martirio’ de la fidelidad cotidiana al Evangelio, es decir, el valor de dejar que Cristo crezca en nosotros y sea Él quien oriente nuestro pensamiento y nuestras acciones. Pero esto sólo puede suceder en nuestra vida si la relación con Dios es sólida”, dijo el Pontífice.


Finalizó Benedicto XVI resaltando que “la oración no es tiempo perdido, no es robar espacio a las actividades, incluso a las apostólicas, sino que es exactamente lo contrario: sólo si somos capaces de una vida de oración fiel, constante y confiada, será el mismo Dios quien nos dará la capacidad y la fuerza para vivir de modo feliz y sereno, para superar las dificultades y testimoniarlo con valor. Que san Juan Bautista interceda por nosotros, a fin de que sepamos conservar siempre la primacía de Dios en nuestra vida”.


(Fuente: AICA)


 
 

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