Laura, una adolescente luchadora

La familia salesiana, siguiendo las huellas de D. Bosco, sabe suscitar la santidad entre los chicos y las chicas.

 
Laura, una adolescente luchadora

La familia salesiana, siguiendo las huellas de D. Bosco, sabe suscitar la santidad entre los chicos y las chicas. Te parece un tema ñoño. No te lo creas. A veces, si tienes el valor de leer, asimilar y practicar tu vida según unos parámetros nuevos, te sentirías de forma nueva en tu existencia.


Sé que en el lenguaje de hoy, este te suena a chino, a algo viejo, a sueños imposibles de realizar, a gente que vivió triste. Y sin embargo, no hay vida más alegre que la de aquellos y aquellas se ponen en camino para la conquista más bella aquí en el Reino de Dios: la conquista de la santidad.


Lee esta página. No pretende comerte el coco. No, ni mucho menos. Al menos ten la curiosidad sana de conocer y de saber.


Esta chica sudamericana, chilena por más señas, murió a los 13 años. Juan Pablo II la proclamó bienaventurada por sus méritos y virtudes ante miles y miles de adolescentes en 1988.


¿Qué le ocurrió a esta chica? En el colegio de las Salesianas de Junin, Chile, descubrió la felicidad.


Desde el primer contacto, una vez que su madre hubo dejado a sus dos hermanitas en manos de Sor Angela, disfrutó el sentido de lo que es una familia.


Es verdad. Se unió profundamente con su hermanita Mandina o Amanda. Esta no entendía por qué la dejaba allá su mamá, sola con su hermana mayor.


Para Laura todo era nuevo como el amanecer de un bello día. Conoció a su país envuelto en una terrible guerra civil. Tuvo que huir con su madre por temor a la muerte a Argentina. Aquí comenzó en seguida a hacerse de nuevas amigas en la parte montañosa de Argentina. Las Salesianas se convirtieron pronto en su nueva y verdadera familia.


Tras la muerte de su papá, hacía siete años, Laura apenas conoció la paz, la alegría o el hogar.


La luz la alumbra plenamente


El primer día de clase la hermana Angela explica el matrimonio en clase. Todas estaban muy atentas y compartiendo entre ellas la inquietud y la fascinación.


Debes saber que en aquellos años, muchas chicas se casaban a los 12- 13 años. Todas mantenían su aspecto preocupado. “El amor es lo más bello que existe y sobre todo cuando se puede compartir”.


A medida que transcurrían las explicaciones de la hermana, un sentimiento extraño invadió el corazón de Laura. A su derredor, las compañeras hacen preguntas y más preguntas a sor Angela. Esta responde con delicadeza y exactitud a todas sus preguntas e inquietudes.


De pronto, Laura se sintió mal. Acababa de comprender la vida de su madre, una viuda pobre que se refugió en la granja de Manuel Mora, un señor temible porque la trataba como a una esclava.


La mirada triste de su madre estaba grabada en sus ojos inocentes. Y ella, en el internado, sentía la ausencia de su madre con este tipo de hombre. Hasta tal punto llega su sentimiento que se desvanece. La verdad del escándalo acaba de matar su inocencia de niña.


Lucha


A partir de este instante, toma conciencia de que su madre está unida sentimentalmente con el dueño de la finca. Es más, en más de una ocasión el malvado intentó abusar de ella. Rechazaba cuanto le proponía.


Le amenazó con que no volvería al colegio. Quería, llevado de su pasión acorralarla. Tuvo valor para enfrentarse a él con la elegancia de 13 años floridos. Nada de tontica, sino valiente como la fe ardiente que lleva en su pecho.


Le quedaba el camino de irse al colegio.


Efectivamente, se fue y la hermanas la recibieron con todo cariño. Mostró sus dotes de luchadora achicando aguas en el colegio a causa de una gran inundación.


Como consecuencia, cayó enferma. Y en su misma enfermedad, decidió con coraje ofrecer su vida por la conversión de su madre.


Pasó unos días en casa. Y el señor, al ver que no aceptaba sus proposiciones deshonestas y que su madre tampoco lo quería ya, le dio una paliza muy fuerte.


Próxima a su muerte, le dijo a su madre:” Le he ofrecido mi vida por ti, para que regreses a El”. La madre, conmovida, le hizo caso a su hija y dejó a su compañero sentimental.


Si hoy es santa, amigo, no fue porque naciera así. Lo has leído aunque brevemente. Fue porque defendió su virtud, sí, la virginidad de la que hoy se hace hasta mofa. Por eso recuerdo con emoción las palabras del Papa Juan Pablo II dirigidas a este chica modelo y a todos los miles y miles de jóvenes que abarrotaban la colina de I Becchi, Turín el 3 de septiembre de 1988. El Papa, emocionado ante tanta juventud, se la presentó como signo y guía en el camino de la santidad.


 


(Fuente: Felipe Santos)


 
 
  • loleyo sladky
    DESCRIPCION es una historia muy digna de comentarla en todo lugar ,especialmente donde hay mucha juventud con problemas para que sirva de ejemplo a seguir. bendiciones

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