Luz interior

Audela es una asociación civil que trabaja desarrollando programas de concientización y sensibilización con el fin de promover la integración social de personas con discapacidad.

 
Luz interior

Desde hace varios años Audela trabaja para "concientizar y educar a la sociedad acerca de las habilidades que pueden desarrollar las personas con discapacidad". El nombre Audela proviene de una novela del escritor James Branch Cabell. Allí Audela es “la tierra de todas las cosas que permanecen ocultas tras el velo de la vista y los restantes sentidos del hombre. Velo que jamás se levanta pero a veces se rasga”.


Comer sin los ojos


Con esa premisa, hace unos años crearon El Gallito Ciego, un salón comedor a oscuras adaptado para vivir la experiencia de comer como lo hacen las personas ciegas.

La idea fue tomada y recreada del restaurante suizo Blinde Kuh (Vaca Ciega) y fue implementada en el instituto de rehabilitación para personas ciegas Román Rosell de San Isidro, provincia de Buenos Aires. Allí, Audela realizó la adaptación del salón y llevó a los comensales, la mayoría provenientes de colegios cercanos, para sensibilizar y concientizar a los jóvenes acerca de las habilidades que pueden desarrollar las personas ciegas.

El proyecto también implicó una fuente de ingreso económico para los integrantes del taller de cocina del Román Rosell, porque en dos años recibieron a más de cuatro mil jóvenes de colegios de la ciudad de Buenos Aires y de los partidos de San Isidro y Pilar.

Si bien esta actividad concluyó por razones internas del instituto, desde Audela crearon un proyecto superador: El Gallito Ciego Móvil (GCM), un restaurante a domicilio.

Así, en mayo de 2009 compraron un micro para acondicionarlo y adaptarlo como salón comedor móvil para poder trasladarse hasta la puerta de cada institución o empresa que lo solicite. El móvil está casi terminado y este año comenzará a funcionar.

Mientras tanto, ofrecen desayunos a oscuras para empresas, donde los participantes viven la experiencia de desayunar con los ojos vendados y por un momento pueden ponerse en el lugar de las personas ciegas.


Sin luz, sin cámara, pero con mucha acción


El teatro también puede ser un buen lugar para practicar la empatía y El Centro Argentino de Teatro Ciego, en el barrio porteño del Abasto, también ofrece la posibilidad de vivir la experiencia de la ceguera. Allí ofrecen varios espectáculos con la técnica del teatro ciego, que nació en 1991 en Córdoba, cuando Ricardo Sued, inspirado en las técnicas de meditación en la oscuridad practicadas en los templos zen tibetanos, decidió realizar una obra de teatro en total oscuridad.Luego, en 2001, Gerardo Bentatti fundó el grupo Ojcuro conformado en su mayoría por actores no videntes con quienes estrenó La isla desierta, de Roberto Arlt, obra con la que realizaron más de mil funciones durante siete años y fue la inspiradora de este centro, donde actores videntes y ciegos trabajan en cooperativa.

Al llegar, los espectadores entran en grupos de cuatro personas al recinto que está totalmente a oscuras. "Los primeros minutos son los más complicados, porque uno instintivamente sigue intentado ver, aunque esté todo a oscuras. Después te vas acostumbrando y te vas dejando llevar por el resto de tus sentidos", explica Carolina Fernández, al terminar de presenciar la obra Luces de libertad.

Este espectáculo, como el resto de los que se presentan allí, es fuertemente sensorial. No hay un escenario adonde dirigir la mirada, sino que el público es testigo de lo que sucede en el medio de la escena con sus oídos, su olfato y el tacto.

"Es una experiencia distinta, pero muy interesante, y que cumple con uno de los fines del teatro: te transporta a otro mundo. Nadie debería perderse una oportunidad como ésta", concluye con entusiasmo Fernández.

Con estos programas Audela busca que la mirada social hacia la discapacidad, muchas veces limitada por los prejuicios o desconocimientos, se transforme y enriquezca con las diferencias. Los destinatarios son la comunidad educativa, la  empresarial y la comunidad en general.


Fuente: La Nación (adaptación).

 
 

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